Fundación SOLO y Galeria SENDA presentan CRIATURAS HÍBRIDAS

BLOG, 27 juliol, 2026

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El próximo 30 de septiembre, Galeria SENDA y Movimiento 37, el espacio expositivo de Fundación SOLO, presentan Criaturas híbridas, una exposición colectiva que reúne las obras de Gonzalo Guzmán, Sandra Vásquez de la Horra y Evru/Zush.

La muestra propone un recorrido por tres universos artísticos en los que las formas se encuentran en permanente transformación. A través de la escultura, el dibujo y la creación de sistemas simbólicos, los artistas cuestionan las fronteras que separan lo humano de lo animal, lo orgánico de lo artificial, la experiencia material del sueño y la realidad de la imaginación.

El título de la exposición remite a una larga tradición de imágenes construidas a partir de la mezcla, la metamorfosis y el desplazamiento. En 1844, el ilustrador francés Jean-Ignace-Isidore Grandville publicó Un autre monde, un libro poblado por seres imposibles, objetos animados y criaturas que combinaban características humanas, animales y vegetales. Más de un siglo después, Max Ernst reconoció en aquellas ilustraciones una forma de pensamiento capaz de anticipar algunas de las búsquedas centrales del arte moderno.

En Criaturas híbridas, esta genealogía funciona como punto de partida para observar cómo las imágenes continúan alterando nuestra manera de percibir y comprender el mundo. Cada uno de los artistas participantes aborda lo híbrido desde un territorio diferente: Gonzalo Guzmán trabaja desde la materia y el sueño; Sandra Vásquez de la Horra, desde el cuerpo, la memoria y el mito; mientras que Evru/Zush lo hace desde el lenguaje y la construcción de una cosmología propia.

Gonzalo Guzmán: esculturas nacidas del sueño

La práctica de Gonzalo Guzmán se desarrolla a partir de imágenes surgidas durante experiencias de sueño lúcido. El artista traslada esas visiones al espacio físico mediante esculturas de acero inoxidable que parecen situarse entre un organismo desconocido, una herramienta y un artefacto proveniente de otro tiempo.

Sus superficies pulidas reflejan la arquitectura, la luz y el movimiento de quienes se aproximan a ellas. De este modo, las obras nunca se presentan como objetos completamente cerrados: cambian según el espacio que ocupan e incorporan la presencia del espectador dentro de su apariencia.

En sus esculturas conviven la solidez del metal y la inestabilidad de la imagen reflejada. Aquello que comenzó como una experiencia mental adquiere peso y volumen, pero conserva parte de la incertidumbre del sueño. Sus formas parecen familiares y extrañas al mismo tiempo, como vestigios de una realidad que todavía no ha sido completamente definida.

Sandra Vásquez de la Horra: cuerpos, símbolos y memorias

En los dibujos de Sandra Vásquez de la Horra, el cuerpo humano se transforma en un territorio atravesado por múltiples fuerzas. Sus figuras se entrelazan con animales, plantas, símbolos religiosos, experiencias íntimas, relatos populares y memorias políticas.

Sandra Vásquez de la Horra, Alfa, 2000. Cerámica, 8 × 29 × 8 cm

Las anatomías que aparecen en sus obras son permeables y cambiantes. Los cuerpos se prolongan, se fragmentan o se fusionan con otras especies, dando lugar a seres que no pertenecen a una única categoría. En ellos, lo cotidiano convive con lo espiritual, el deseo con la muerte y la historia personal con las memorias colectivas.

La artista trabaja habitualmente sobre papel y recubre sus dibujos con una capa de cera. Este procedimiento les entrega una presencia particular: la cera protege la imagen, intensifica su materialidad y funciona como una piel que conserva las distintas capas de tiempo contenidas en cada obra.

Evru/Zush: un territorio creado desde el lenguaje

En la obra de Evru/Zush, la transformación alcanza la dimensión de un mundo completo. Su práctica se articula alrededor de Evrugo Mental State, un territorio autónomo que cuenta con geografía, escritura, cartografía, moneda, anatomía, símbolos e incluso ciudadanía propios.

Este Estado mental no debe entenderse únicamente como un lugar imaginario, sino como un sistema en constante crecimiento. En él, las palabras, los signos y las imágenes desarrollan una vida propia. El lenguaje deja de limitarse a describir la realidad y se convierte en una herramienta capaz de producirla.

Evru Zush, Admukarud, 2008. Grafito, lápiz de color, acrílico y acuarela sobre papel, 82,8 × 174,2 cm. Disponible.

Las criaturas que habitan este universo cruzan características humanas, animales, sexuales, mentales y simbólicas. Sus identidades se multiplican y se transforman dentro de una gramática abierta, desde la cual Evru/Zush plantea la imaginación como una forma de libertad y soberanía.

Un espacio de correspondencias

Aunque sus lenguajes y procedimientos son distintos, Gonzalo Guzmán, Sandra Vásquez de la Horra y Evru/Zush comparten una concepción abierta de la forma. En sus obras, ninguna identidad permanece completamente estable y cada elemento puede entrar en contacto con otro, contaminarse y convertirse en algo diferente.

La exposición establece así un diálogo entre materia, cuerpo y lenguaje. Las esculturas de Guzmán hacen visible el tránsito entre la imagen mental y el objeto; los dibujos de Vásquez de la Horra reúnen especies, símbolos y memorias en anatomías cambiantes; y el universo de Evru/Zush muestra la capacidad del lenguaje para crear identidades y realidades alternativas.

Criaturas híbridas invita a recorrer un espacio en el que conviven lo arcaico y lo contemporáneo, el sueño y la experiencia, la memoria y la invención. Más que presentar seres fantásticos, la muestra utiliza lo híbrido para pensar la naturaleza cambiante de las imágenes y su capacidad para abrir otras maneras de comprender y habitar el mundo.

Fundación SOLO y Galeria SENDA presentan CRIATURAS HÍBRIDAS