Teresa Serrano, The forgotten history of the first drug war

Sin duda alguna el narcotráfico y la guerra contra las drogas en México han generado un nutrido imaginario a su alrededor. Este conjunto de imágenes fuertemente simbólicas ha trastocado muchas de las relaciones que establecemos con la cultura que deriva del mundo de las drogas y con la naturaleza asociada a ésta.

El caso de la amapola (Papaver Rhoeas L.) es definitivo de esta demonización de la naturaleza asociada a las drogas. Otrora planta común y silvestre, en la actualidad es una bella flor demonizada por su utilización en la producción de narcóticos químicos, por lo cual es una flor que ha perdido su condición natural en libertad. Ha devenido en una flor encubierta, presa de los laboratorios clandestinos de la droga.

De manera muy aguda Teresa Serrano ha abordado de manera reflexiva y crítica pero no menos poética las políticas asociadas a la guerra a las drogas en su país natal, México, partiendo de la amapola como un poderoso argumento.

En 2016 se dedicó a la realización de 24 amapolas que como indica la propia artista, “fueron pintadas en carpetas de papel Fabriano, Strathmore y Canson en acrílico, directamente, sin dibujo previo. Pinturas realizadas de una manera ‘purista’ como ilustraciones botánicas. Son un tributo a la hermosa amapola, flor roja aterciopelada que produce la heroína. Debido a la guerra contra el narcotráfico en México, la planta ya no se ve crecer espontánea en el campo. Ha sido estigmatizada. Sólo es posesión de los narcotraficantes que han causado más de 60,000 muertes en territorio mexicano, que es una fosa común de personas desaparecidas”.

Este gesto repetitivo en torno a la reproducción de la amapola que recuerda a su vez el célebre aforismo de Gertrude Stein: “a rose is a rose is a rose” tuvo a su vez su contraparte en una obra en vídeo: técnica artística en la cual Teresa Serrano es pionera en Latinoamérica. Su vídeo Amapola también de 2016, es una obra paradigmática no sólo del tema sino de la producción de esta importante artista mexicana. En ella recupera a la flor desde su estigma, y en un gesto de resistencia frente a su condición negativa, la enriquece desde un imaginario más amable y de alguna manera universal, pues la propia Teresa Serrano canta en su vídeo la célebre canción Amapola del compositor gaditano José María Lacalle: un himno popular y clásico sobre esta flor. El vídeo sin duda pone en tensión ambos universos -el negativo, representado en una única amapola en medio de un vasto campo – y el positivo, encarnado en la romántica y sensiblera canción de Lacalle.

Sin embargo, The forgotten history of the first drug war es un proyecto aún más sugestivo por cuanto cristaliza la dimensión histórica que ya tiene el trabajo de esta artista, pues deja en evidencia la mirada atenta que Serrano siempre ha dedicado en su trabajo a las tensiones sexuales, sociales, políticas y religiosas del mundo actual. Esto se pone de manifiesto en la incorporación a la muestra de seis piezas históricas, realizadas hace un cuarto de siglo antes y sobre este mismo tema.

En 1993 Teresa Serrano abordó la problemática de la que entonces era la primera guerra contra las drogas en una serie de dípticos realizados con collage y pintura. En estas obras la artista incorpora a las amapolas desde un registro imaginativo en la cual la flor no era la planta secreta y negativa de nuestros días, aun cuando por esos años estaba sufriendo sus primeros combates por parte de las organizaciones antinarcóticos mexicanas y la DEA estadounidense. En los dípticos, las flores se enfrentan a sus productos derivados desde el ámbito comercial de viejas y amables publicidades farmacéuticas. Esta condición “espejeante” es doble puesto que el collage se realiza con los anuncios apropiados de los derivados de la amapola mientras que la pintura y el dibujo delinea a las propias flores. Estos dípticos anunciaban a su vez, gracias a las inscripciones textuales de Serrano, que el presente de la flor era el de su primera guerra. De manera paradójica, estas frases situaban a las bellas amapolas pintadas o dibujadas y a sus productos farmacéuticos en el espacio romántico de su historia.

Con The forgotten history of the first drug war la artista nos recuerda que esa guerra es ya una historia olvidada (y quizás una guerra perdida) y que la amapola está viviendo un conflicto permanente para su subsistencia natural lejos de esta guerra bastante artificial contra el narcotráfico y su imaginario negativo. Al menos la amapola sobrevive, a contracorriente de su desaparición, en la inteligente y sutil obra de Teresa Serrano.

 

 

Carlos Palacios

Catalina Jaramillo presenta «Las Palabras del Optimista»

La artista colombiana Catalina Jaramillo presenta su más reciente trabajo Las Palabras del Optimista, con motivo de la sexta edición de Artnou Barcelona 2017, evento que se encarga de generar un impulso a la creación emergente y a las nuevas generaciones artísticas.

Jaramillo estudió artes plásticas en la Universidad Nacional de Colombia. Su obra gira en torno a la contemplación, con referencias constantes a la autobiografía, la literatura y la ficción utilizando el dibujo en soportes no tradicionales. Su trabajo ha estado expuesto individualmente en distintas galerias en America Latina.

The Spirit of Imagination de Jordi Bernadó & Quimet Sabaté

La historia de los descubrimientos se entiende a través de la casualidad y de la serendipia. En este caso nos ocupa la historia de los caminos cruzados entre dos personas que crean obras desde puntos de vista contrapuestos. La exposición nos invita a una reflexión respecto hasta qué punto tenemos control de nuestras vidas y carreras profesionales o de los juegos que nos depara el destino.

En última instancia, una vida no es más que la suma de hechos contingentes, una crónica de intersecciones casuales, de azares, de sucesos fortuitos que no revelan nada más que su falta de propósito.

Trilogia de Nueva York, Paul Auster

El origen de la cadena de casualidades parte de un proyecto artístico de galería SENDA que analiza los tránsitos de la Rambla, principal arteria turística de Barcelona, a través de la mirada de dos reconocidos fotógrafos como Massimo Vitali y Jordi Bernadó. Vitali enfoca su trabajo en los espacios de ocio y se encarga de fotografiar el espacio publico y Bernadó nos descubre los interiores de sus edificios. Después de más de un año de trabajo, finalmente la exposición se decide ubicar en el Arts Santa Mònica de Barcelona por el ofrecimiento de la institución.

En el periodo de búsqueda de lugares extravagantes, Jordi Bernadó se sumergió en los submundos de la Rambla y encontró en el Portal de la Pau el estudio de Quimet Sabaté. Se trata de un taller de pintor singular, rocambolesco y abierto a al público. En ese primer encuentro, Jordi Bernadó fotografió su espacio e incluyó las vistas en la exposición del Arts Santa Mònica.

Y entonces, en agradecimiento a su hospitalidad, Jordi obsequio a Quimet Sabaté con un lote de sus libros de fotografía. En ese momento y sin saberlo estaba activando un camino de ida y vuelta. Quimet Sabaté decide arrancar las páginas de sus libros y utilizarlas como soporte para pintar encima elementos de connotaciones surrealistas y recrear nuevas composiciones a partir de las fotografías originales de Bernadó. Estas estampas intervenidas eran vendidas a los turistas como souvenir por un módico precio.

No es hasta más tarde que Bernadó descubre que sus fotografias han sido reutilizadas y decide exponer sus fotografías y añadir las paginas arrancadas con pinturas de Sabaté a la exposición de Jordi Bernadó en el MACUF de la Coruña “Fragmentos para una cronotopografía del simulacro” (2011).

Hace unos meses, Bernadó decide tomar nuevas vistas del estudio del Sabaté con una gran acumulación de sus fotografías intervenidas por el pintor. En la presente exposición, nos encontramos ante el resultado de esta relación y de este camino ramificado a través de las fotografías de Bernadó y las apropiaciones de Sabaté. El trabajo de Bernadó de estos últimos años se ha caracterizado por la creación de la duda si las imágenes que presenta son una plasmación de lo que estamos viendo o si se trata sólo de un simulacro. Quimet utiliza las fotos de Bernadó añadiendo imágenes eróticas y estereotípicas del surrealismo que generan una visión humorística sin una pretensión intelectual ulterior. De esta manera, nos encontramos ante imágenes donde la ambigüedad, la paradoja y la distorsión de Bernadó se combinan con las ficciones superpuestas por Sabaté y dan como resultado un juego de espejos que ahonda en el concepto de representación como simulacro.

New Sculptures by Stephan Balkenhol

Desde 1983, la obra de Stephan Balkenhol se ha caracterizado por su perseverancia en la reintroducción de la escultura figurativa en la escena artística contemporánea. El posicionamiento del artista ante las imperantes tendencias de la época se articula a través de una personalísima técnica. Balkenhol talla maderas blandas de álamo o de obeche, materiales que permanecen claramente visibles en la obra a través de marcas de cincel, grietas o nudos en la madera. El proceso de trabajo deja huellas a través de desbastes o astillas que contrastan con zonas pulidas. En la mayoría de las esculturas utiliza un único bloque de madera que suele policromar para delimitar los ropajes y al que añade un pedestal, en esculturas tipo totem que recuerdan al arte popular y remiten a las técnicas de talla medievales.

Su destreza en la talla se combina con una continuada investigación del rol de la escultura en la creación artística. La figura humana constituye habitualmente el eje conductor de su trabajo; sus personajes generalmente hombres y mujeres anónimos de rostros sin expresión con frecuencia se dejan ver de pie y vestidos de forma corriente. Sus posturas y apariencia son triviales, también misteriosas. No hay expresión identificable en sus rostros, resistiendo de esta manera toda interpretación narrativa, pero si una constatable presencia. Elementos en apariencia tan caprichosos como la posición de las manos o la inclinación de la cabeza se convierten en las claves ocultas que nos sugieren la relación de estas figuras entre sí y con nosotros y que ahondan el vínculo entre las figuras mismas y los espacios o ubicaciones que ocupan.

Balkenhol fuerza con su trabajo un intercambio con el espectador, al que sumerge en un profundo clima de complicidad. El artista además subraya, como parte de su compromiso con lo contemporáneo, la diferencia entre la escala escultórica como escala ideal y la escala humana como patrón real. Balkenhol afirma, invitándonos a descifrar: “Mis esculturas no cuentan historias. En ellas hay algo secreto. No me corresponde a mí revelarlo, sino al espectador descubrirlo.”

 

Meridianos de Sandra Vásquez de la Horra

Sandra Vásquez de la Horra ha desarrollado una obra poética que ilustra narraciones inspiradas en los recuerdos, en el inconsciente y en la sexualidad. Desde el predominio de la figura femenina, su obra delata la personalidad de la artista a través de un lenguaje sintético basado en la huella, en la tipografía y en la austeridad. En la presente exposición, Sandra Vásquez de la Horra enfoca su producción en la tradición mística y religiosa de la Península Ibérica marcada por la leyenda negra y por las tradiciones populares ancestrales.

La exposición Meridianos representa una evolución técnica de su trabajo. La artista continua con su personal técnica de dibujos sellados con una película translúcida de cera que proporciona permanencia y protección a la obra. En pasadas exposiciones presentaba estos dibujos en instalaciones de pequeñas hojas de papel habitualmente distribuidas con formas diversas. Estas composiciones se entrelazaban de forma asimétrica y sin un contenido narrativo. En esta ocasión, Sandra Vásquez de la Horra presenta obra de gran formato fraccionada en diversas hojas de papel que conforman una sola obra. Este cambio de escala corrige y aumenta nuestra posición ante la obra. Son obras de tamaño humano y proporcionales al espectador que irradian cierto voyeurismo y fijan la mirada del público en una suerte de confrontación directa.

Vásquez de la Horra también ha comenzado a elaborar obras tridimensionales construidas en papel con superficies dibujadas. Estas estructuras simples con forma de prisma se asemejan a formas arquitectónicas de pequeñas casas. Cada una de las cuatro caras de estas casas se compone de un plano pictórico independiente que el espectador fusiona en su recorrido para la total aprehensión de la obra. La inspiración para hacer estas casas proviene de los recuerdos de infancia de la artista en Viña del Mar, Chile. La casa modernista donde creció estaba situada en un parque y sus amplios ventanales daban a un entorno con abundante vegetación. La plasmación de sueños infantiles plagados de animales y espesura silvestres deviene en una obra mágica que nos transporta a una relectura de sus ensoñaciones.

En un paso ulterior, la artista presenta también esculturas de cerámica creadas recientemente en un taller de Barcelona y que utilizara próximamente como trabajos preliminares para producir por primera vez escultura en bronce.

 

Anna Malagrida: Cristal House

Cristal house -que significa la casa de cristal- es el nombre de un caballo de carreras. En su nuevo proyecto, Anna Malagrida recurre a la fotografía, al texto y al vídeo para llevar a cabo una tentativa de agotamiento de un lugar: una casa de apuestas de carreras de caballos situada en el centro de París. Desde la calle, a través de los grandes ventanales, fotografía los movimientos repetitivos y la espera de los jugadores. Situada en el interior de la sala, va al encuentro de éstos y los escucha. Atraídos por las grandes megalópolis, la gran mayoría de los que apuestan son migrantes que llegan de todo el mundo soñando con una vida mejor. La noción de sueño y de esperanza intrínseca a todo jugador, se desdobla en este trabajo en la imagen del que emigra.

Un extraño juego de reflejos sitúa al espectador frente a las esperanzas de los desventurados. Sus palabras, reproducidas en los fragmentos de los textos, dibujan las vidas y los sueños que convergen en este lugar de encuentro y de juego. Desde el interior de esta casa de cristal la cámara filma un fragmento de la vida de la calle a través de los ventanales y muestra el movimiento de la ciudad revelando así su multiculturalismo y su ritmo intenso. Se trata de una tentativa de descripción de todas las cosas y eventos cotidianos que alcanza a registrar la cámara a través de los puntos de vista que ofrecen las ventanas, convirtiendo a su vez la casa de apuestas en el teatro de la esperanza y la ciudad en su decorado. Atractiva, promesa de una vida mejor, la metrópolis que reúne a individuos venidos del mundo entero es un espacio de tránsito, de cruces aleatorios y multiplicador de soledades.

José Pedro Croft: Novos trabalhos, velhos territórios.

«Novos trabalhos, velhos territórios» será la cuarta individual de José Pedro Croft en Galeria SENDA. Su obra se basa en esculturas y dibujos, donde explora con distintos materiales, colores y perspectivas para crear nuevos volúmenes y un sentido alterado del espacio. El artista fue el representante de Portugal en la pasada edición de La Bienal de Venecia de Arquitectura en 2016 y será también el representante de su país natal en La Bienal de Venecia este año.

Ola Kolehmainen: «Sketches of Spain»

“Sketches of Spain” resume una década de estudio de Kolehmainen sobre los edificios contemporáneos más emblemáticos del territorio español. A través de su particular perspectiva, el artista reflexiona sobre el diálogo entre el edificio y la luz y las influencias que se encuentran en obras de Bofill, Mies van der Rohe o Ambasz.

Solo show Oleg Dou en Viena

El Marx Halley de Vienna alojará a 150 galerías de 25 países, la concentración  más grande de galerías de Europa del este. Galería Senda participa por primera vez en este evento, presentando un solo show del reconocido artista ruso Oleg Dou.

Jaume Plensa: «El Bosc Blanc»

Jaume Plensa presenta una obra de amigables enfrentamientos: entre lo que se muestra y lo que se oculta; entre la huella del pasado y la apertura hacia el futuro; entre la construcción natural y la creación por mano del hombre; y entre la vibración sonora y las esferas más íntimas del silencio. Tras siete años sin exponer en una galería de Barcelona, el artista tendrá su primera individual en Galería SENDA, que coincide con nuestro 25 aniversario.

Se revelan las entrañas de un bosque alegórico, a través de esculturas de rostros jóvenes y femeninos. Un rostro es como un árbol: dentro del bosque de la colectividad social, cada uno mantiene su individualidad. Las niñas cierran los ojos y su belleza fugaz queda inmortalizada. El escultor alarga las cabezas para distanciarlas de lo material y concedirles una cualidad totémica y espiritual. De esta manera, se retrata la contemplación e introspección hacia el espacio interior más profundo del hombre.

Las piezas blancas Lou, Duna, e Isabella son esculpidas en un molde de madera que luego pasa a bronce y cubre con una pátina blanca. Elevadas sobre una base, los rostros pierden su pesadez y parecen estar flotando en el suelo. Su Isabella de basalto sugiere una amalgama entre lo orgánico y la intervención humana, y los tonos oscuros crean un contraste cromático con las piezas blancas. El artista acompaña las esculturas con dibujos de grafito realizados directamente en la pared que envuelven por completo la exposición. Plensa extiende el soporte de papel a la pared, integrando el espacio de la galería con su obra para explorar las posibilidades de fusión entre dibujo, escultura, y arquitectura.

Con esta exposición, Plensa desea que el espectador conecte con las piezas de la misma forma que él encuentra su inspiración para su obra. “Es una exposición que pide estar solo. La escultura es un camino de ti, hacia ti, y contigo.”