GLENDA LEÓN, Mecánica Celeste

Glenda León crea obras de arte en distintos lenguajes tales como videos, fotografías, instalaciones o intervenciones públicas en los que examina la relación de elementos artificiales y naturales de manera que objetos corrientes se transforman y revelan su poder metafórico. Esta capacidad de creación de nuevos significados a través del proceso de contextualización, manipulación y asociación de los objetos sirve de caja de resonancia para cuestionarse grandes preguntas.

En Mecánica Celeste, la artista potencia una visión holística del Universo: todos los seres fuimos concebidos por la misma energía con que fue creado el Cosmos. Así, la artista se sirve de un elemento ínfimo como el polvo de las alas de mariposa para proponer un viaje metamórfico que suscita cuestiones ontológicas y epistemológicas. Glenda León amplifica las cualidades de un material frágil en una acción, casi científica, de descubrimiento y de deconstrucción de una mariposa a partir de etapas de acercamientos y escalas. Una de sus partes más ínfimas, el polvo de sus alas, es tomado como material para representar paisajes cósmicos imaginarios. La artista se inspira en el segundo axioma del Kybalión a partir de las enseñanzas de Hermes Trimegisto  –“como es arriba es abajo”– para reflexionar sobre la naturaleza, su fuerza y su presencia, como parte de ese todo indisoluble al que pertenecemos. Estas piezas se agrupan en una serie bajo el título de Cuerpos Celestes, inspirado por Cartas Celestes, obras abstractas de la artista cubana Loló Soldevilla de mediados del siglo XX.

El uso del polvo de alas de mariposa en la obra de Glenda León se inscribe dentro de esa línea de su trabajo en la que cuestiona la representación de la realidad por medios tradicionales y asume el empleo de materiales no convencionales  como su propio pelo, flores, plumas, cintas de cassete, chicles o arena. Así, el medio se transforma en el mensaje en un sentido más analógico de lo que Marshall McLuhan expresara en sus escritos. De esa manera, la mariposa es un símbolo de empoderamiento de aquello que mal llamamos ‘débil’ pero que simplemente es ‘frágil’; una fragilidad incrementada –en este caso–, por el impacto negativo de la explotación de los recursos naturales. Quizás no se valora en toda su magnitud la importancia de la existencia de las mariposas en elementos vitales tales como la contribución a la polinización de las flores, la inclusión en la cadena trófica como alimento para aves o mamíferos insectívoros e incluso como índice de referencia para los estudiosos de la salud de los ecosistemas.

Complementa su obra una aproximación poética a los contenidos –tan inusual en el arte contemporáneo actual– y que la artista considera necesaria ante la superficialidad que constantemente nos rodea. Glenda León nos presenta su visión de la vida como un camino de crecimiento espiritual y del papel que el arte puede tener en este proceso. La inmensidad representada por las alas de este pequeño ser puede convertirse en un espacio al cual mirar para reencontrar, o recordar, la belleza infinita que nos circunda y, en ocasiones, permanece oculta a nuestros ojos.

CATALINA JARAMILLO, Más pesado que el oro

Con esta nueva serie de acuarelas la artista colombiana se inspira en los conocidos tapices de «La Dama y el unicornio”, título moderno que se da a un ciclo de tapices flamencos de finales del siglo XV. Se dice que cada uno corresponde a uno de los cinco sentidos y el sexto que tiene la inscripción “À mon seul désir” a veces se le asocia al amor o al deseo.

Catalina retoma algunos de los símbolos principales de los tapices y los asocia a los peldaños de la transformación alquímica teniendo como referencia algunos textos de Jung y varios tratados alquímicos. En cada dibujo, el unicornio como alquimista se va purificando a través de los sentidos, y son los personajes quienes van asumiendo la transformación.

AITOR ORTIZ

Aitor Ortiz ha desarrollado una sólida carrera artística cuestionando los limites de la fotografía de arquitectura. La representación del edificio no se afronta desde un punto de vista documental sino que la imagen remite a cuestiones metafotográficas vinculadas a la ejecución de la fotografía o a las posibilidades formales de la propia representación. Con este planteamiento, su trabajo se ha ampliado hacia un ámbito expandido que incluye el proceso de construcción y de percepción de la imagen.

Ante su obra, el espectador se enfrenta a construcciones arquitectónicas desnudas donde no se encuentran huellas humanas ni elementos que sirvan para contextualizar estas edificaciones. La reducción a estructuras sin referencias estilísticas crea la duda si el edificio se encuentra en fase de construcción o de degradación. Esta extirpación de todo lo accesorio provoca que las composiciones tengan un marcado carácter geométrico que potencia el componente estructural de los edificios, atendiendo a su regularidad y simetría. La arquitectura abandona de este modo su tercera dimensión y deviene en una representación bidimensional y abstracta que enfatiza su vertiente monumental.

Aitor Ortiz también presenta una evolución de su trabajo a través de la combinación de lenguajes artísticos. El artista no considera las técnicas artísticas como sistemas cerrados, sino mecanismos preliminares de creación. Nos encontramos con esculturas tridimensionales realizadas con superficies fotográficas en las que el autor transgrede las categorías tradicionales y extiende su experiencia más allá de los limites del lenguaje de la fotografía. Esta hibridación dota a su investigación sobre la  naturaleza y autonomía de la fotografía de un proceso dialéctico que cuestiona y modifica sus propios términos.

Por otro lado, las fotografías de la serie Amorfosis surgen de un acontecimiento concreto que condiciona una arquitectura y que revela elementos estructurales ocultos o un determinado momento constructivo, como un incendio por ejemplo. Aitor Ortiz registra esta información documental para volver a construir posteriormente con ella y desvincularla de su inminente obsolescencia. Así entra en confrontación el propio elemento constructivo, la reconfiguración que el espectador hace de la fotografía con las tensiones entre el objeto de nueva construcción y lo que muestra la imagen.

La observación de las propiedades de las estructuras fotografiadas en Amorfosis fueron el germen de las series Net, Umbral y Noúmenos en las que Ortiz abandona la temática arquitectónica evidente para centrarse en la capacidad de representación de las imágenes mismas, así como en la relación de la escala con la representación a través procedimientos industriales aplicados a la construcción de la imagen. De esta manera, Aitor Ortiz continua su investigación sobre la disolución y transmutación de la representación fotográfica a través de las propiedades físicas de los soportes.

GINO RUBERT, The place to be or not to be

En esta nueva serie de pinturas de gran formato, Gino Rubert retrata el mundo del arte: sus lugares, actores y eventos. El artista en sociedad y en la intimidad. Para ello, utiliza la retórica de la metapintura (el cuadro dentro del cuadro) y también imágenes donde vemos galerías de arte llenas de público asistiendo a una inauguración y otras de galerías vacías donde solo hay cuadros apoyados en el suelo y de cara a la pared. Por un lado, desde la serie The place to be, habla sobre la vida social, el glamour y la farándula a través de referencias barrocas como el abigarramiento del horror vacui o símbolos propios de las Vanitas como la calavera o la pompa de jabón. Por otro, desde la serie To be or not to be reflexiona sobre el silencio, la soledad y el vértigo que invade al artista ante el salto al vacío que representa la noche del estreno.

 

“Aunque no estemos, ¿somos?, Si nadie nos mira, ¿existimos?”  Gino Rubert

 

Como introducción a la muestra en la que priman la luz, el color y el dibujo sobre derivas conceptuales, nos encontramos con una pintura de gran formato que presenta el interior de una galería de arte vacía. En frente de esta, cientos de fotos y documentos archivados según un criterio preciso pero indescifrable, que recuerdan más al registro secreto de un científico obsesivo que al archivo fotográfico de un artista. Con esta instalación escénica, Gino Rubert nos invita a ponernos en su lugar por un momento para entender su proceso de trabajo: “…Suelo empezar las pinturas desplegando sobre el lienzo retratos fotográficos (algunos que compro en mercadillos, otros que me he bajado de internet o, los más, que he tomado yo mismo). Y así entre esos personajes y yo, vamos configurando una escena sin ideas previas de manera que finalmente serían las químicas entre esos personajes/almas y un punto de dirección de escena por mi parte los ingredientes de un pastel que a priori nunca se que forma tendrá o a que sabrá…”

Siguiendo la estela de anteriores experimentaciones entorno al collage y al trompe l’oeil como el uso de cabello natural en su exposición Irma Lentamente (2009) o la introducción de texto en Exvoto (2014), en la presente The place to be or not to be, Gino Rubert introduce iluminación en el reverso de algunas pinturas a fin de lograr mayor ilusión de profundidad. Según el artista: “…siempre me ha interesado particularmente esa ambición-función original de la pintura de crear la ilusión de espacio; el proceso de traducir con trucos, leyes e ingenio, el mundo que percibimos en tres dimensiones al plano bidimensional sobre el que dibujamos…” 

Paralelamente a la muestra, celebraremos la publicación de  Sí, quiero editada por Lunwerg y que pone en escena un insólito y emocionante retrato de las relaciones sentimentales, con una serie de eventos como la presentación del libro y una mesa redonda.

AES+F, Mare Mediterraneum

El mar Mediterráneo es la reserva de la civilización: su corazón ha bombeado gente, culturas y religiones de una costa a otra como la sangre. Los fenicios y los cartagineses se expandieron hacia el norte, los romanos y las Cruzadas hacia el sur, los genoveses hacia el este, el imperio bizantino hacia el oeste, el califato islámico hacia el este, el oeste, el norte y el sur. Sicilia se encuentra justo en el medio y las olas de tormenta de todas las civilizaciones han salpicado en sus orillas. Esto está sucediendo hoy todavía.

El mar Mediterráneo vuelve a ser el epicentro de la contradicción ideológica. La guerra ha empujado a refugiados y migrantes quienes, para salvarse, han tenido que nadar y sobrevivir para enfrentar a Europa con una difícil elección. (En la antigua mitología, Europa también se vio obligada a cruzar este mar). Su elección ha conllevado a enfrentamientos políticos e ideológicos, a la polarización de la opinión pública y al aumento de la xenofobia y la violencia étnica.

Esta trágica situación ha devenido en un conflicto político, así como también en un tema de negociación y especulación ideológica. De esta forma, ha sido transmitido por los medios como un concepto definido hoy en día como «post-verdad». La situación ética que se ha desarrollado es paradójica.

Trabajar con figuras de porcelana en este tema podría considerarse una manifestación extrema de esta paradoja, desde la distancia, una imagen artística puede ser más radical que la realidad misma porque puede empujar los límites conceptuales.

La porcelana siempre ha sido un símbolo de satisfacción y de confort burgués. Las recientes olas de migración han confrontado a Europa con un dilema: si aceptar a los refugiados, permitiéndoles entrar a costa del confort material y psicológico de sus anfitriones; o rechazarlos en un acto inmoral, inhumano y cínico que perjudicaría la base ética cooperativa de la propia Europa.

El confort es falible y frágil, como la porcelana que se asocia con él. Mantenidas seguras durante generaciones en las altas esferas, las figuras de porcelana están cuidadosamente vigiladas pero su fragilidad encapsula la amenaza de pérdida instantánea. Se rompen fácilmente.

La forma y el material elegidos de estas obras contrastan con el drama de lo que se está desarrollando en el Mediterráneo actual. Un rayo de luz reflejado ilumina mejor que uno directo. Pensamos que esto conlleva verdad con respecto a este trabajo.

Edited by David Elliott

MIRALDA. Three Projects (NYC-MIA-BCN)

 

La exposición MIRALDA TRES PROYECTOS (NYC-MIA-BCN) presentará obras originales, registros y archivos documentales de The Last Ingredients (MIA), de Apocalypsis Lamb (NY-BCN) y de Santa Eulalia. 175 (BCN).

The Last Ingredients fue una performance de procesión de vehículos y un banquete público en Miami en 2016, que celebraba la inauguración del centro de arte Faena Forum de Rem Koolhaas. La colcha nupcial Apocalypsis Lamb formó parte del proyecto Honeymoon  en que se celebró la boda entre la Estatua de la Libertad de NY y el Monumento a Colon de Barcelona; en 1989 la colcha participó en el recorrido del Columbus Day en la ciudad de Nueva York  y  en 1995 desfiló hacia el MNAC donde fue izada y en el cual permanece como parte de su colección permanente. Por último,  Santa Eulalia. 175 consistió en una performance de una procesión con comitiva de 80 músicos y 150 estandartes, además de una serie de actos festivos con motivo de la celebración del 175 aniversario de la tienda Santa Eulalia en 2018.

Se mostrarán como material de registros; fotos, dibujos, videos, objetos, collages, etc., que permitirán al espectador hacerse una idea del alcance y complejidad de cada uno de estos trabajos  con la intervención pública de carácter participativo y procesional y que caracteriza al artista.

 

 

MIGUEL ANGEL RÍOS, Landlocked

En su trabajo, Miguel Angel Ríos integra un acercamiento conceptual riguroso junto con una estética manual meticulosamente construida. Desde los años setenta ha trabajado alrededor del concepto de lo “latinoamericano” utilizando dicha idea como estrategia artística y como problema político. Desde el año 2000, Ríos ha explorado también el video para crear narrativas simbólicas acerca de la experiencia humana, la violencia y la muerte.

LANDLOCKED:  Bolivia ha sufrido desde hace varios siglos un bloqueo al acceso al océano Pacífico. Landlocked es una metáfora de deseo a lo inalcanzable. Perros al pie de monte en altas montañas de Los Andes, han sido entrenados para cavar y hacer su trabajo, creando así una ilusión para llegar al océano.

YAGO HORTAL, Rigor y Rosa

Yago Hortal plantea en Rigor y Rosa un ejercicio de síntesis y de confrontación de la semántica de su lenguaje y tensiona los fundamentos de su pintura a través de una inversión de los conceptos asimilados y de una renuncia a sus lugares de confort. En una reto introspectivo y mediante una reducción formal de medios expresivos, desnuda su obra en fondo y forma reafirmando así su trabajo.

A través de una paleta visual dotada de un gran cromatismo con uso de colores fluorescentes, Yago Hortal invierte la dualidad de fondo neutro y protagonismo de la pincelada para profundizar en las especificidades de su praxis y dotar de valor a todo el cuadro. En las ilusiones ópticas cognitivas como la Copa de Rubin investigadas por el psicólogo Edgar Rubin y desarrolladas por la teoría de la Gestalt, se produce la percepción multiestable o tendencia a saltar adelante y atrás entre dos o más interpretaciones, y de esta manera Hortal juega con la alternancia del protagonismo de fondo y figura. Así, enfatiza toda la superficie pictórica y reivindica la aportación del fondo como espacio positivo a percibir de manera autónoma en igualdad de condiciones con la pincelada del primer plano.

Estas obras sintéticas se despojan de todo artificio y permiten al espectador apreciar con mayor nitidez las enérgicas pinceladas generadas a través de ritmos de aceleración y pausa que fluyen en la composición a modo de explosión de color. Asimismo, estas pinceladas devienen más estilizadas y conducen el recorrido de la mirada aportando sensación de movimientoa la representación. Este proceso de deconstrucción acentúa la trazabilidad del proceso creativo a través de la evidencia de la técnica utilizada con las salpicaduras y goteos de pintura recortados sobre el fondo. De este modo, las formas se expanden por toda la tela, proceso que culmina en la expansión de la pintura más allá de los límites del lienzo en alguna de las obras, dotando a los artefactos de un marcado carácter escultórico. En un nuevo impulso, Yago Hortal emplea a menudo polípticos de diferentes medidas y disposiciones que irrumpen en el espacio arquitectónico agregando el vacío en el que se reflejan y se fusionan los colores como superficie pictórica a aprehender.

Ola Kolehmainen presenta «Sacred Spaces»

Ola Kolehmainen recibió en 2014 un encargo de la Borusan Collection de Estambul para desarrollar un proyecto fotográfico sobre la tradición bizantina y las mezquitas construidas por el arquitecto otomano Mimar Sinan. La obra de Ola Kolehmainen se ha caracterizado por presentar imágenes de arquitectura contemporánea y en esta ocasión y por primera vez antiguos edificios históricos se convirtieron en el objeto de trabajo. A partir del encargo y de su estancia en Estambul, Ola Kolehmainen concibió en paralelo la idea de la serie Sacred Spaces en que se vincula nuevamente la espiritualidad con la creación contemporánea a través de un extenso estudio del legado estético e histórico de la arquitectura religiosa.

El proceso de fotografiar los antiguos edificios vacíos tomó al artista casi cuatro años de trabajo. Las obras son el resultado de una investigación exhaustiva de la iluminación y de los encuadres, basándose únicamente en la luz natural y artificial preexistente en el edificio sin ningún tipo de manipulado o efecto . Cada emplazamiento requirió tomar las vistas en una hora cuidadosamente seleccionada en un determinado momento del año para capturar el ambiente deseado.

En determinadas obras de esta serie Kolehmainen desarrolla un nuevo enfoque visual a partir de una técnica de fragmentación y deconstrucción. La vistas de los espacios se dividen y se vuelven a ensamblar en una suerte de collage a partir de múltiples perspectivas que conforman una única imagen. De esta manera, las fotografías ofrecen una sensación tridimensional a través de una mayor profundidad de campo y de un amplio rango de luces y sombras. Kolehmainen compara esta técnica de detalles encuadrados con la lectura de un libro:

 

«Quedas atrapado. Atrapado en los detalles. Incrustado. Tenemos que regresar. Enfócate en un punto de referencia. El marco nos ayuda a enfocarnos en los detalles dentro de él».

 

El resultado del proyecto deviene una celebración visual donde la atmósfera y la luz son el hilo conductor que entrelaza imágenes de los edificios de las principales religiones monoteístas. Las antiguas iglesias, sinagogas y mezquitas aportan a la obra del artista un nuevo paradigma de investigación que captura sublimidad y misticismo. Al mismo tiempo, su obra refleja los puntos en común y subraya las influencias mutuas de las distintas religiones invitando al espectador a la reflexión acerca de la naturaleza universal de los espacios sagrados.

 

Francis Ruyter “Let Us Now Praise Famous Men”

El título de la presente exposición Let Us Now Praise Famous Men se refiere al libro homónimo del escritor James Agee ilustrado con fotografías de Walker Evans. Publicado en 1941, documentaba la vida rural en los Estados Unidos durante la época de la Gran Depresión de los años 30. Francis Ruyter utiliza el apropiacionismo como herramienta; todas las pinturas tienen como referencia fotografías del ingente patrimonio que atesora la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Se trata de uno de los mayores archivos del mundo creado a partir de los fondos de la Farm Secure Administration y la Office of War Information: imágenes en blanco y negro que retratan la vida de los norteamericanos entre 1935 y 1944. Estas imágenes, producidas a través de agencias gubernamentales, trascienden la propaganda y se han convertido en referencia de la identidad estadounidense. Se trata de un archivo revisitado por múltiples autores con un carácter generativo a medida que se digitaliza y disemina.

Los objetos de archivo de la era post industrial ya han sido sometidos a sistemas de orden y reclasificación y últimamente son difundidos en un esquema global entrópico a través de internet. La creciente presencia de bancos de datos, archivos de imágenes e interfaces visuales nos permite rastrear el interés de Ruyter en los archivos fotográficos. Estos se asemejan a ruinas tecnológicas y abordan los cambios del conocimiento científico y social que proporciona a las pinturas de Ruyter una profundidad contextual de referentes conectados mediante nodos interrelacionados.

El proceso artístico de Francis Ruyter fusiona las nuevas tecnologías con técnicas tradicionales de dibujo y pintura. Ruyter usa pintura monocroma y marcador permanente para recrear las imágenes de estas fotografías. Estos trabajos se despliegan visualmente como pinturas abstractas a pesar su origen figurativo. Nos enfrentamos a obras sintéticas con un marcado reduccionismo tonal, pintadas con colores no naturalistas y compuestas de planos de colores enérgicos. Este cromatismo saturado entra violentamente en conflicto con nuestra percepción del acto fotográfico como documento gráfico que aporta verosimilitud a la imagen. Los contornos trazados dividen la superficie en planos carentes de sombras en una representación en que se elimina la ilusión de profundidad. Esta negación del volumen reduce a la mínima expresión el origen fotográfico de la imagen como lenguaje de la luz y enfatiza el carácter marcadamente bidimensional de la obra.