VICTORIA IOUDINA. Les aigües que esculpeixen el foc

La obra parte del fenómeno del vidrio de mar: fragmentos de objetos desechados que, después de permanecer expuestos durante años al movimiento de las olas, la arena y la sal, pierden progresivamente sus aristas y su forma original. Aquello que en un principio resulta cortante y peligroso se transforma, por efecto de la erosión, en una materia suave y redondeada. Ioudina traslada este proceso físico al terreno del cuerpo y de la experiencia, entendiendo la erosión como una fuerza capaz de modificar aquello que toca y de producir nuevas formas.

A lo largo del film, la playa funciona como un espacio liminal en el que cuerpo, agua y materia entran en contacto. La piel se convierte en una superficie de tránsito entre un exterior tangible y una fisura interior que aparece bajo la forma de fragmentos de vidrio. El film construye así un imaginario sensorial en el que las fronteras entre organismo, paisaje y materia comienzan a desdibujarse.

El título de la obra nace de una paradoja material: el vidrio, producido mediante el fuego, termina siendo modelado por su elemento opuesto, el agua. Desde esa tensión, Les aigües que esculpeixen el foc plantea una reflexión sobre el desgaste, la sanación, la espiritualidad y la posibilidad de que aquello que ha sido fragmentado pueda adquirir, con el tiempo, una forma distinta.

La presentación de la pieza en LAB36 forma parte de LOOP City Screen, el programa que extiende LOOP Barcelona a distintos espacios de la ciudad y sitúa la imagen en movimiento en diálogo con el circuito artístico contemporáneo.

Ficha técnica

Les aigües que esculpeixen el foc
Cortometraje experimental
España
Duración: 13 min 28 s
Sin diálogos

Equipo

Dirección: Victoria Ioudina
Guion: Victoria Ioudina, Joel Jiménez y Quim Guardiola
Producción: Victoria Ioudina
Producción ejecutiva: Kai Urban
Dirección de fotografía: Joel Jiménez
Montaje: Quim Guardiola
Diseño de sonido: Martí Albert

ROBERT MAPPLETHORPE. Un/known Pleasures

La muestra reúne una selección de fotografías en las que interiores, estructuras, cuerpos y objetos establecen una relación precisa con el espacio. Ventanas, escaleras, columnas, habitaciones y elementos domésticos revelan una dimensión arquitectónica presente de manera constante en la práctica de Mapplethorpe, donde el encuadre, la proporción, la luz y el vacío determinan la construcción de cada imagen. La selección incluye fotografías de interiores y arquitectura junto a retratos y composiciones en las que el cuerpo se define a través de su relación con el entorno.

 

El proyecto contará con una instalacion de  Agustin Perez-Torres, socio de BIG – Bjarke Ingels Group, prestigioso despacho internacional de arquitectura, quien aportará una perspectiva arquitectónica al desarrollo espacial de la exposición. Este diálogo entre fotografía y arquitectura plantea el espacio expositivo como parte activa de la experiencia y propone reflexionar sobre cómo los lugares que construimos condicionan nuestra manera de mirar, movernos y relacionarnos.

 

La exposición se presenta en el marco de Barcelona 2026, Capital Mundial de la Arquitectura, contexto que amplía esta reflexión en torno a la arquitectura como una disciplina estrechamente vinculada a la experiencia cotidiana, a las formas de habitar y a nuestra relación con el entorno construido.

 

Robert Mapplethorpe

Un/known Pleasures: Arquitectures de l’Interior

11 noviembre 2026 — 9 enero 2027

Con la colaboración de Agustin Perez-Torres, socio de BIG – Bjarke Ingels Group

 

Información actualizada a 30 de septiembre de 2026. El proyecto continuará incorporando nuevos avances en los próximos meses.

GONZALO GUZMÁN. INTUS

Durante años, Gonzalo Guzmán ha desarrollado un proceso de trabajo basado en la transformación de dos láminas de acero soldadas entre sí. Sometidas a la presión del agua, estas se expanden hasta adquirir un volumen que no ha sido modelado previamente. Aunque el artista determina las condiciones iniciales, la forma surge como resultado de fuerzas que no controla por completo. La superficie metálica conserva las tensiones producidas durante este proceso y se convierte en el registro de aquello que ha sucedido en su interior.

INTUS, adverbio latino que significa «dentro», «por dentro» o «hacia el interior», señala el desplazamiento que articula la exposición. La atención se dirige hacia el espacio delimitado por esas superficies, hasta ahora inaccesible a la mirada. Las esculturas de la serie INTUS, realizadas en yeso y mármol, materializan fragmentos del espacio negativo de la cueva. Al aislar estos volúmenes y presentarlos como cuerpos autónomos, el artista hace visible una forma que anteriormente existía como cavidad. El vacío adquiere consistencia material, pero conserva las huellas del contacto con aquello que lo envolvía.

Esta investigación se amplía en la pieza central de la muestra: una cueva construida con una fina membrana de acero inoxidable pulido, en cuyo interior el público puede adentrarse. Una cueva existe habitualmente como una cavidad rodeada por la masa de una montaña. En esta instalación, Guzmán retira esa masa y mantiene únicamente la superficie que permite distinguir un interior de un exterior. La arquitectura queda reducida a su límite, mientras la ausencia de la montaña se hace perceptible a través del espacio que ha dejado.

La superficie reflectante incorpora la galería y los cuerpos de quienes recorren la obra. Sus pliegues fragmentan las imágenes y modifican su apariencia con cada desplazamiento, de manera que el visitante participa activamente en la configuración de aquello que observa. La cueva, por tanto, genera imágenes a partir del encuentro entre la materia y la presencia del espectador.

Esta capacidad remite a las cavidades prehistóricas, donde las irregularidades de la roca intervenían en la forma de las figuras representadas. En INTUS, los pliegues del acero cumplen una función semejante, aunque las imágenes que producen son temporales y dependen de lo que sucede a su alrededor. El espacio y los cuerpos aparecen sobre la superficie para volver a proyectarse transformados.

Entre la instalación y las esculturas se establece, finalmente, una relación inversa y complementaria: las piezas de yeso y mármol convierten el vacío en materia, mientras la cueva conserva la membrana que permite reconocerlo. A través de ambas operaciones, Gonzalo Guzmán plantea la superficie como un elemento activo que contiene, transforma y hace visible aquello que ocurre en su interior.

 

Hoja de sala

Texto curatorial

 

VER ES INVENTAR. Barcelona: arquitectura y ciudad.

Una exposición colectiva que reúne una selección de obras realizada por Jordi Bernadó en torno a la arquitectura, la ciudad y sus transformaciones. A través de distintas aproximaciones fotográficas, la muestra reflexiona sobre las formas en que percibimos, representamos y habitamos el entorno urbano. La presencia de un fragmento de Montjuïc conecta estas miradas con la historia material de Barcelona.

 

La exposición parte de la idea de que toda fotografía constituye una toma de posición frente al mundo. Más allá de su dimensión documental, la imagen articula una forma de mirar, interpretar y construir realidad. En este contexto, la arquitectura y la ciudad dejan de entenderse como meros escenarios físicos para convertirse en espacios donde se proyectan transformaciones sociales, formas de habitar y nuevas sensibilidades contemporáneas.

Concebida desde la mirada de Jordi Bernadó, la propuesta reúne una selección de obras que exploran distintas aproximaciones al paisaje urbano y al espacio construido, entendiendo la fotografía como una herramienta crítica capaz de revelar las múltiples capas —políticas, simbólicas y afectivas— que atraviesan la experiencia de la ciudad.

La exposición se desarrolla en diálogo con debates contemporáneos vinculados a la arquitectura, el urbanismo y la percepción, poniendo especial atención en la manera en que las imágenes configuran nuestra relación con el entorno y condicionan nuestra forma de mirar. A través de diferentes lenguajes visuales, las obras desplazan la arquitectura de su dimensión estrictamente funcional hacia una lectura más sensible y reflexiva, donde el espacio aparece como un territorio en permanente transformación.

En medio de este recorrido emerge la presencia de una piedra extraída de Montjuïc, incorporada dentro del espacio expositivo como un cuerpo ajeno y, al mismo tiempo, profundamente vinculado a la historia material de Barcelona. Su aparición introduce una interrupción dentro del conjunto visual, desplazando la atención desde la representación de la ciudad hacia uno de sus elementos más primarios y constitutivos. Más que funcionar como un objeto escultórico, la piedra activa una reflexión sobre la materia, el origen y las formas en que el paisaje, la arquitectura y la memoria urbana permanecen inscritas en aquello que sostiene físicamente la ciudad.

 

Artistas:

Anna Malagrida y Mathieu Pernot

Carles Puig

Ola Kolehmainen

Manolo Laguillo

Humberto Rivas

Gabriele Basilico

Jordi Bernadó

Laura Van Severen

Mònica Roselló & Jordi Guillumet

Josep Maria Llobet

Roger Grasas

Txema Salvans

Martí Llorens

Eduardo Nave

Aitor Ortiz

Massimo Vitali

Jon Tugores

 

Ciclo de conversaciones 

09.07.2026 · 19 h

I. Y nuestros lugares, mi vida, breves como fotos

Con Ricardo Devesa y fotógrafos participantes de la exposición

Primera de dos conversaciones organizadas en el marco de la exposición Ver es inventar. En este encuentro, Ricardo Devesa dialogará con los fotógrafos participantes sobre los lugares que habitan la memoria, las historias que contienen las imágenes y la capacidad de la fotografía para registrar espacios y tiempos que, como escribió John Berger, son «breves como fotos».

Ricardo Devesa es doctor arquitecto y autor de Domesticidad a la intemperie (Actar, 2022). Es profesor e investigador en la Escuela de Arquitectura de La Salle, Universitat Ramon Llull. Cofundador de urbanNext.net y editor jefe de Actar Publishers durante trece años. Su investigación aborda la teoría arquitectónica, la edición y difusión, las lógicas relacionales y las intersecciones entre arquitectura, naturaleza y arte.

MARCEL R. JULIANA. Un paseo acuático

Prólogo

Antes de convertirse en exposición, Un paseo acuático comienza como un proceso abierto.

Durante las semanas previas a la inauguración, Marcel R. Juliana intervendrá las paredes de la Mezzanine de Galeria SENDA, permitiendo que el dibujo aparezca gradualmente ante la mirada de los visitantes. Esta acción convierte el espacio en un lugar de trabajo y observación, donde el público podrá acercarse a los primeros gestos, recorridos e intuiciones que dan forma a la muestra.

Más que un adelanto, esta intervención propone acompañar al artista en el inicio de su paseo: un recorrido que, poco a poco, irá desplegándose hasta convertirse en exposición.

Sobre la exposición

La exposición de Marcel R. Juliana, presentada en el marco de Art Nou 2026, propone una deriva a través de un jardín donde memoria, ficción y observación se entrelazan en el lenguaje del dibujo. Concebida como un recorrido abierto al hallazgo, la muestra encuentra uno de sus puntos de partida en La apócrifa historia del Hércules enamorado y de su león emasculado, libro escrito por Sergio Mariano Colina, editado por Ignacio Rodríguez Somovilla e ilustrado por el propio artista. En sus páginas se relata la singular peripecia de una escultura del Hércules Farnesio situada en los jardines de Martí-Codolar, un espacio que, a principios de los años cuarenta, reunía ecos de los jardines italianos y franceses a través de parterres, fuentes, giochi d’acqua y complejos sistemas hidráulicos concebidos para conducir el agua, ordenar el paisaje y alimentar la imaginación.

Aquellos jardines constituyen el punto de partida de una exposición que no busca reconstruir un lugar concreto, sino habitar la atmósfera que todavía parece permanecer entre sus senderos. Marcel R. Juliana se aproxima a este territorio como quien camina sin un destino prefijado, permitiendo que el recorrido se construya a partir de aquello que aparece durante el trayecto. Una sombra proyectada sobre el suelo, la forma irregular de una piedra, una rama inclinada por el peso del tiempo o la presencia inesperada de una figura se convierten en acontecimientos capaces de orientar la mirada y abrir nuevas asociaciones.

En este proceso ocupa un lugar fundamental la influencia del bailarín griego Vangélis Liopirákis, cuya sensibilidad ha acompañado el desarrollo de la muestra desde sus primeras etapas. Su relación con el movimiento, entendida como una forma de atención al espacio y a las transformaciones del cuerpo, atraviesa silenciosamente el conjunto de las obras. Hay algo de esa conciencia corporal en la manera en que las figuras aparecen y desaparecen entre la vegetación, en la tensión de ciertos gestos, en la sensación de suspensión que recorre muchos de los dibujos. El jardín deja entonces de ser únicamente un escenario para convertirse en un lugar habitado por presencias que avanzan, esperan, se esconden o se confunden con el paisaje. Como sucede en una coreografía, cada elemento parece responder a un ritmo propio y, al mismo tiempo, formar parte de una composición más amplia donde cuerpos, plantas, sombras y arquitectura comparten una misma respiración.

Por primera vez, el artista no parte de una temática definida ni de una estructura narrativa previa. La exposición se desarrolla como una secuencia de observaciones que se encadenan unas con otras, semejante al movimiento de una cámara que avanza lentamente y se detiene allí donde algo reclama atención. Las obras surgen de ese ejercicio de contemplación y construyen un relato fragmentario en el que conviven lo histórico y lo imaginado, la memoria de un lugar y las posibilidades que aún contiene.

La muestra se despliega íntegramente a través del dibujo, convertido aquí en materia, método y pensamiento. Cada obra parece preguntarse qué ocurre cuando la línea abandona la función de describir para comenzar a explorar, cuando el dibujo deja de representar el mundo y empieza a recorrerlo. El resultado es un conjunto de imágenes que invitan a demorarse en aquello que habitualmente pasa desapercibido, revelando la extraordinaria complejidad que puede habitar en los gestos más simples.

Con esta exposición, SENDA se suma a la programación de Art Nou 2026 acogiendo un proyecto que entiende el dibujo como una forma de conocimiento y de experiencia. Un paseo por un jardín real e imaginario donde cada imagen funciona como una pausa, una observación y una posibilidad de encuentro.

Artista: Marcel R. Juliana
Producción: Daniela Plou

Hacia lo esencial: prácticas de mediación

Hacia lo esencial: prácticas de mediación reúne a Joan Ponç y Sandra Vásquez de la Horra en un encuentro que sitúa la práctica artística como un umbral hacia dimensiones profundas de la experiencia humana. La exposición se construye desde la resonancia, a partir de afinidades que emergen en torno a lo simbólico, lo arquetípico y aquello que permanece en los márgenes de lo visible.

La elección de Ponç responde a la voluntad de reactivar su obra desde una perspectiva contemporánea, abriendo nuevas capas de lectura que la ponen en relación con sensibilidades actuales. En este marco, la obra de Vásquez de la Horra introduce una dimensión íntima y ritual, donde el dibujo opera como un lenguaje que atraviesa lo psíquico, lo espiritual y lo corporal, desplegando imágenes que oscilan entre lo personal y lo universal.

Ambos artistas comparten una aproximación a la creación como una práctica que excede la representación y que actúa como mediación entre lo material y lo intangible. Sus obras no buscan fijar significados, sino propiciar estados de percepción, zonas de tránsito donde la imagen se abre a lo incierto y convoca una experiencia que implica tanto la mirada como la sensibilidad.

Este encuentro responde a un gesto impulsado por la galería, a partir del interés de sus directores por generar cruces entre distintas temporalidades y reactivar la obra de Ponç en diálogo con prácticas contemporáneas, favoreciendo así nuevas formas de aproximación y lectura.

 

A partir del jueves 16 de abril de 2026, a las 19:00 h, Trafalgar, 32, Barcelona

 

Texto curatorial

Hoja de sala

XAVI BOU. Fluctus

Galeria SENDA presenta Fluctus, un nuevo proyecto de Xavi Bou que condensa, en imágenes suspendidas, los primeros segundos del vuelo de un ave. Grabadas a supercámara lenta desde un punto de vista cenital, las obras revelan la singularidad de cada gesto, la estructura íntima del movimiento y la diversidad morfológica y cromática de cada especie.

A diferencia de sus célebres Ornitografías, donde el interés se centraba en el vuelo colectivo y la interacción entre individuos, Fluctus desplaza la atención hacia el cuerpo singular. Al aislar al ave sobre fondo blanco o negro, Bou pone en valor la riqueza de sus formas y colores, que en el vuelo grupal tienden a diluirse. El cuerpo se convierte así en trazo vivo: una figura en transición entre impulso y dirección, entre tierra y aire.

El título, del latín fluctus (oleaje), remite a la expansión temporal del gesto. Cada imagen funciona como una onda suspendida que condensa pasado, presente y futuro, activando una mirada desacelerada que invita a observar lo que habitualmente pasa desapercibido. Más que congelar un instante, Bou construye una temporalidad fluida: una forma de ver el tiempo como coreografía natural.

Realizado en colaboración con ornitólogos y centros de recuperación de fauna, el proyecto garantiza un enfoque ético y respetuoso: las aves son grabadas en el momento de su liberación, en condiciones controladas y seguras. Fluctus se concibe como una colección en crecimiento, donde cada imagen se presenta impresa a escala real, evocando los antiguos gabinetes de curiosidades.

En diálogo con la tradición de estos gabinetes —no como acumulación de rarezas, sino como dispositivos de interrogación visual—, Bou propone una experiencia que disuelve las fronteras entre arte, ciencia y tecnología. Sus imágenes no documentan, sino que revelan: coreografías invisibles, trayectorias que escapan a la mirada ordinaria, patrones que nos recuerdan que el mundo natural no es un objeto de control, sino un territorio sensible donde todo está en relación.

En un tiempo marcado por la crisis ecológica y la aceleración tecnológica, Fluctus es una llamada a la empatía perceptiva. Una invitación a mirar con otros ojos, a pensar en los animales no como símbolos o criaturas exóticas, sino como compañeros de existencia con los que compartimos un planeta y un destino común.

«Fluctus» de Xavi Bou en TV3

XAVI BOU. Fluctus

Galeria SENDA presenta Fluctus, un nou projecte de Xavi Bou que condensa, en imatges suspeses, els primers segons del vol d’un ocell. Enregistrades a supercàmera lenta des d’un punt de vista cenital, les obres revelen la singularitat de cada gest, l’estructura íntima del moviment i la diversitat morfològica i cromàtica de cada espècie.

A diferència de les seves reconegudes Ornitografies, on l’interès se centrava en el vol col·lectiu i la interacció entre individus, Fluctus desplaça l’atenció cap al cos singular. En aïllar l’ocell sobre fons blanc o negre, Bou posa en valor la riquesa de les seves formes i colors, que en el vol grupal tendeixen a diluir-se. El cos esdevé així un traç viu: una figura en transició entre impuls i direcció, entre terra i aire.

El títol, del llatí fluctus (onatge), remet a l’expansió temporal del gest. Cada imatge funciona com una ona suspesa que condensa passat, present i futur, activant una mirada desaccelerada que convida a observar allò que habitualment passa desapercebut. Més que congelar un instant, Bou construeix una temporalitat fluida: una manera de veure el temps com a coreografia natural.

Realitzat en col·laboració amb ornitòlegs i centres de recuperació de fauna, el projecte garanteix un enfocament ètic i respectuós: els ocells són enregistrats en el moment del seu alliberament, en condicions controlades i segures. Fluctus es concep com una col·lecció en creixement, on cada imatge es presenta impresa a escala real, evocant els antics gabinets de curiositats.

En diàleg amb la tradició d’aquests gabinets —no com a acumulació de rareses, sinó com a dispositius d’interrogació visual—, Bou proposa una experiència que dissol les fronteres entre art, ciència i tecnologia. Les seves imatges no documenten, sinó que revelen: coreografies invisibles, trajectòries que escapen a la mirada ordinària, patrons que ens recorden que el món natural no és un objecte de control, sinó un territori sensible on tot està en relació.

En un temps marcat per la crisi ecològica i l’acceleració tecnològica, Fluctus és una crida a l’empatia perceptiva. Una invitació a mirar amb altres ulls, a pensar en els animals no com a símbols o criatures exòtiques, sinó com a companys d’existència amb qui compartim un planeta i un destí comú.

ANSELM REYLE. Celeste

Galeria Senda presenta en enero por primera vez a Anselm Reyle, uno de los artistas más destacados de la abstracción contemporánea. Nacido en 1970 en Tübingen, Reyle vive y trabaja en Berlín, y desarrolla una práctica que explora la abstracción a través del prisma de la cultura material, abarcando pintura, escultura e instalación.

El lenguaje visual de Reyle se construye a partir de materiales industriales y superficies altamente cargadas: láminas reflectantes, metacrilato (Perspex), neón, cerámica y objets trouvés reconfigurados en nuevas estructuras formales y conceptuales. A través de estos elementos, el artista cuestiona las jerarquías tradicionales de los materiales y reinterpreta los códigos de la abstracción histórica desde una sensibilidad contemporánea.

Sus series más conocidas, entre ellas las pinturas de láminas y franjas, reelaboran las estrategias de la abstracción del siglo XX mediante el exceso, la repetición y el artificio. En los últimos años, Reyle ha ampliado su vocabulario incorporando cerámicas de gran formato y esculturas de neón, extendiendo su investigación hacia la presencia escultórica y arquitectónica de la pintura y desdibujando los límites entre obra pictórica y objeto.

La obra de Reyle desafía las expectativas perceptivas y las referencias culturales al situar los lenguajes modernistas en el contexto de la producción en masa, la exhibición y la circulación de imágenes contemporáneas. Mediante la distorsión y la repetición de códigos abstractos, el artista examina cómo se construye y se percibe hoy el valor estético, invitando al espectador a reconsiderar la tensión entre superficie y profundidad, originalidad y reproducción, así como los límites porosos entre la alta y la baja cultura.

Anselm Reyle ha realizado exposiciones en instituciones como el XPM Museum (Changsha), MoCA Westport, Kunsthalle Vogelmann, Aranya Art Center, Deichtorhallen Hamburg, Schinkel Pavillon (Berlín), Arken Museum of Modern Art, Des Moines Art Center, Kunsthalle Tübingen y Kunsthalle Zürich, entre otras. Su obra forma parte de importantes colecciones internacionales, como el Centre Pompidou y la Fondation Louis Vuitton en París, la Colección Pinault en Venecia, la Saatchi Gallery en Londres, el Samsung Museum of Modern Art en Seúl, el Museo Jumex en Ciudad de México y la Sammlung Boros en Berlín.

 

DOSSIER DE PRENSA / PRESS DOSSIER 

ANNA MALAGRIDA y MATHIEU PERNOT, Desplazamientos

Sobre la exposición

Desplazamientos es un proyecto conjunto de Anna Malagrida y Mathieu Pernot que reflexiona sobre las transformaciones del paisaje mediterráneo, la fragilidad de sus ecosistemas y las huellas que los desplazamientos humanos, vegetales y animales han dejado a lo largo de la historia.

Anna Malagrida se centra en la historia de las chumberas, implantadas en España a partir del siglo XVI para desarrollar la producción de cochinilla roja. Este pequeño insecto, originario de México, era cultivado desde la Antigüedad y se convirtió, tras el descubrimiento de América, en uno de los tesoros más codiciados del comercio colonial: con él se fabricaba el pigmento carmín, utilizado por pintores barrocos y tintoreros para colorear las vestiduras del poder en Europa. Hoy, la falta de lluvia y el impacto del cambio climático han debilitado estos cactus en diversas zonas del Mediterráneo, favoreciendo una plaga descontrolada de cochinilla roja que los está devastando. La artista se aproxima a este proceso desde el paisaje del cabo de Creus, donde los cactus se desarrollaron de forma notable.

En el enclave español de Melilla, al otro lado del Mediterráneo, Mathieu Pernot dirige su cámara hacia el bosque que sigue la valla fronteriza. Allí, el eucalipto —importado de Australia en el siglo XIX— y el pino —cuyas múltiples variedades fueron introducidas por Napoleón— se convierten en testigos silenciosos de las restricciones impuestas a la movilidad humana. Detrás de los troncos, la inmensa reja de metal y alambres de espino divide el territorio en dos y materializa la frontera entre Estados.

Ambos artistas muestran cómo un color o una especie vegetal pueden estar cargados de Historia. Y recuerdan que el Mediterráneo es también la suma de sus desplazamientos: los coloniales del pasado, los migratorios del presente y los ambientales acelerados por el cambio climático.

 

Sobre los artistas

Anna Malagrida (Barcelona, España, 1970) utiliza fundamentalmente la fotografía y el vídeo para explorar y recrear, a través de una observación atenta, nuestra experiencia cotidiana y el equilibrio inestable entre lo privado y lo público. La artista abandona la representación de la realidad y apela, en cambio, a nuestra fantasía: nos invita a proyectarnos sobre la superficie de sus imágenes y a generar nuestros propios contenidos visuales dentro y fuera de las mismas.

Como por su propia gravedad, en el trabajo de Malagrida la ciudad queda transformada en teatro, escenario idóneo para narrar la frágil relación del ser humano con su entorno. La artista primero examina y después nos insta a mirar sin ser vistos. Desde una propuesta lúcida y sin pretensiones, la obra de Anna Malagrida seduce, reconcilia y nos sitúa entre lo visible y lo invisible.

Mathieu Pernot (Fréjus, Francia, 1970) estudió historia del arte en la Universidad de Grenoble, y después se matriculó en la École Nationale de la Photographie en Arles. Allí se graduó en 1996. Aunque Pernot se especializa en documentales, también toma caminos alternativos para que su trabajo componga una reconstrucción de ficción. Se dirige hacia temas contemporáneos, pero a la misma vez hace referencias a una larga historia iconográfica, y apunta a animar el diálogo entre imágenes, personas, situaciones, y objetos. De esta forma, se pregunta constantemente sobre nuestra relación con el mundo y sus representaciones. Individuos nómadas y frágiles, como los gitanos y los migrantes, se convierten en personajes cruzados por historias a lo largo del tiempo. A través de, o su propio trabajo fotográfico o el uso de diferentes fotos y documentos, Mathieu Pernot experimenta con las diferentes formas de representar el mundo y la noción de cómo usamos el medio fotográfico.