De la selva Amazónica al City Screen. La artista brasileña Regina Parra en el festival LOOP 2020.

En colaboración con la Galeria Millan de Sao Paula, Galeria Senda presentará Capitão do Mato (2016), una obra de vídeo arte de la artista brasileña Regina Parra. La pieza se proyectará en la galería a partir del 10 de Noviembre hasta el 30 de Noviembre, formando parte del programa de City Screen 2020 del Loop Festival.

Filmado en la selva amazónica, Capitão do Mato por Regina Parra (São Paulo, 1984), el título está inspirado en el nombre popular de un ave que vive en América del Sur. Conocido por sus gritos agudos y estridentes que revelan la presencia de extraños en el bosque, el ave solía guiar a los colonos en su silenciosa caminata por el bosque en busca de esclavos fugitivos, a fines del siglo XIX. En Capitão do Mato la cámara se convierte en una mirada, violenta y poética, que recorre el bosque en busca de imágenes y sonidos del pasado, atrapados en el paisaje natural de la Amazonía contemporánea.

A partir de una investigación sobre la relación entre opresión e insubordinación, la artista Regina Parra (São Paulo, 1984) elabora desde 2005 pinturas, videos, performances e instalaciones que examinan y veneran la resistencia. Nacido en São Paulo en 1984, la artista tiene una licenciatura en Bellas Artes bajo la dirección de Paulo Pasta y una maestría en Historia del Arte bajo la dirección de Lisette Lagnado. Sin embargo, inicialmente se graduó en Teatro bajo la dirección de Antunes Filho. En el campo del Teatro, ha trabajado como directora de actores hasta 2003, y la experiencia en esta área le dio a su producción una mirada especial sobre los múltiples vectores de significado que pueden cruzar simultáneamente composiciones entre cuerpos humanos, objetos y espacios. En 2008, Parra formó parte de un grupo que acabó siendo conocido como “2000e8”, formado por ocho artistas paulistas que participaron de una curaduría de Paulo Pasta y que tenían en común el deseo de investigar la pintura contemporánea. La investigación se ha centrado cada vez más en señalar la herencia colonial, encontrar, desplazar y torcer vestigios activos de las injusticias del patriarcado, el colonialismo y el capitalismo.

Desde entonces, su investigación se ha centrado cada vez más en señalar la herencia colonial, encontrando, desplazando y retorciendo vestigios activos de las injusticias del patriarcado, el colonialismo y el capitalismo.

Acceso al vídeo dando click aquí

Regina Parra, Capitão do Mato (2016). Single channel video, color, sound, 5 min. Courtesy of the artist and Galeria Senda.
Vista de la nstalación de Regina Parra, Capitão do Mato (2016).
Still de vídeo Capitão do Mato (2016) por Regina Parra.
Mono-canal vídeo, color y sonido, 5 min.
Cortesía de la artista y Galeria Senda.

Carlos Durán: “Hasta que no pongamos la cultura como una prioridad, esta sociedad irá a menos»

Entrevista por LAURA ROSEL en el DIARI ARA

07/06/2020

Carlos Durán dice lockdown, pero en realidad debería decir карантин. Tanto es. En inglés como en ruso, el confinamiento ha sido para la Galería Senda, que Durán fundó en 1991, un trampolín inesperado en el mercado internacional. Durante una semana -ayer era el último día- el Museo Estatal de Bellas Artes Pushkin de Moscú ha tenido esta galería barcelonesa como aliada en un proyecto de videoarte en línea, Tedium, con una veintena de artistas, de los cuales 9 son catalanes. Durán todavía no se lo cree. «¿Cómo debe estar una galería microscópica de Barcelona como nuestra trabajando codo a codo con el Pushkin? Es brutal! » El entusiasmo es palpable incluso a través de la pantalla que nos separa, mientras recuerda emocionado el mes largo de mucho trabajo con los rusos. «Ha sido un privilegio», concluye. El proyecto con el Pushkin es, también, en cierto modo el fruto del «cambio existencial» que la galería emprendió hace cinco años y que ahora, para su director, se ha confirmado como la ruta acertada. Un cambio que pasaba por replantear su filosofía, buscando fórmulas para interactuar con el público local, «forzar respuestas más allá de las ventas» y, en definitiva, generar «un enriquecimiento algo más grande que el momentáneo de la exhibición» . De hecho, los responsables del Pushkin descubrieron la Senda gracias a una iniciativa que el equipo de la galería impulsó a Instagram ya el primer día de confinamiento: Wellcome home, una ventana donde artistas de todo el mundo han explicado y compartido sus confinamientos , con la voluntad única «de demostrar que todos somos una comunidad, sin ninguna intención de vender un cuadro». Una experiencia que también ha permitido a Carlos Durán generar relaciones nuevas y «más humanas» con artistas, críticos y clientes. «Me siento muy satisfecho», asegura.

El equipo de la Galería Senda vio venir el confinamiento casi como una intuición, y los cogió «menos desprevenidos» de lo que habrían pensado. Los últimos días la actividad en el local de la calle Trafalgar fue frenética: «Corríamos para cerrar temas pendientes de Arco, nos asustaban las cancelaciones de compras o que se enfriaran los clientes, como finalmente ha pasado». Mientras gestionaban los últimos flecos antes de pasar la llave, ya barrena qué harían hasta que llegara el momento de volver a abrir. Pero a pesar de prever el bache, no sospecharon la magnitud. La galería no había pasado «nunca jamás» tantos días cerrada. Una situación que, sin embargo, y viendo los resultados, Durán no duda en calificar de «curiosa, entretenida y menos dura» de lo que se pensaba.

Incursiones rusas aparte, para el director de la Galería Senda el confinamiento ha sido la constatación desesperada del mal pronóstico para el sector. La cultura es en la UCI – «esto es incuestionable» – y Durán se indigna por la actitud de la sociedad, que ve «relajada», aceptando la crisis cultural sin rebelarse. «Hay que parar esto, tenemos que empezar a decir basta». Apela a la responsabilidad colectiva: «Todo el mundo, desde la parcela que le toque, debería preguntarse por qué está pasando». Y reivindica el pasado cultural de Barcelona, ​​excepcionalmente activo en la época en que nacieron el Palau de la Música, el Liceo y la Sagrada Familia. «Somos herederos de una cultura sofisticada y imbricada, de una sociedad que creaba instituciones culturales y aclamaba las escuelas de pintores como si fueran equipos de fútbol». Tal es la mala conexión de la videollamada, pero por un momento se le ha oscurecido la expresión: «Mientras no ponemos la cultura como una prioridad, esta sociedad irá cada vez a menos». Y añade: «El que no lo quiera ver es porque tiene una intención al esconderlo». Precisamente ahora, ante una crisis de tal envergadura, es de la mano de la cultura que tendremos que encontrar «alivio» o incluso «propuestas para superarla».

 

Memorias de Arco por Chus Roig

En 1982, IFEMA le encargó a Juana de Aizpuru, a partir de entonces Juana de Arco la puesta en marcha de la primera edición de ARCO, la feria internacional de arte contemporáneo de Madrid. La primera edición se inauguró en febrero de 1983 en un edificio de dos plantas del final del Paseo de la Castellana, pasada la Plaza de Castilla, que más tarde fue derribado para levantar una nueva edificación. Tuve la suerte de participar ya en aquella primera edición, que era muy diferente a las actuales. De entrada, participaban muchas menos galerías y el público era también más reducido, por no hablar de las ventas que eran prácticamente nulas.

Las dos primeras ediciones como decía antes, tuvieron lugar en el edificio del Paseo de la Castellana y sin lugar a dudas fueron bastante ruinosas para todas las galerías participantes, que aún eran muy pocas. La gente, en España, no estaba acostumbrada a las ferias de Arte. Recuerdo un año, creo que fue el segundo, que Juana de Aizpuru vino a nuestro stand y me pidió si teníamos un punto rojo, ¡¡wow había vendido!! Le dije que tenía poca fe, que como podía ir a una feria sin puntos rojos, pero ella que era muy lista me dijo: mira querida, los puntos rojos, en esta feria, con que los traiga una para todo el piso es suficiente. Y, desgraciadamente, tenía razón.

 

 

En 1985 ARCO se traslada al Palacio de Cristal de la Casa de Campo, más grande y con mejores instalaciones y también empiezan a participar importantes galerías extranjeras. El público empieza a ser mucho más numeroso, acuden actores, presentadores de televisión, algunos verdaderamente interesados, otros simplemente a dejarse ver.  Los fines de semana se recibe la visita de los coleccionistas y amantes del arte de fuera de la capital, así como autocares enteros de estudiantes de Bellas Artes venidos de todas las ciudades españolas.

Recuerdo que en las primeras ediciones solían darse avisos por megafonía de esos tipo: se ruega al director de la galeria X se persone de inmediato en su stand, cosa bastante molesta y que afortunadamente más tarde desapareció. Un día una conocida actriz estaba dando una vuelta por la feria. Imposible no fijarse en ella. Llevaba una blusa dos tallas más pequeña de la que le correspondía, un cinturón enorme, a aquello que llevaba no se le podía llamar falda, y unos zapatos con tacones de vértigo. Y de repente megafonía anunciando: Se ruega a la señorita (nombre de la actriz) se pase por el stand de la Galería X. Y no una, sino varias veces. Así que, si alguien no la había visto pasearse, pues ya sabía que había estado en la feria. Una buena publicidad y además gratuita.

ARCO siempre ha sido inaugurada por los reyes que visitan algunos stands seleccionados previamente. En 1996 nos tocó a nosotros. Después de un estricto control y registro del stand, seguridad dio el visto bueno y nos visitó la reina Sofía. Aquel año presentábamos una monográfica de Gino Rubert y la visita fue de lo más entretenida. La reina se paraba ante cada obra y le hacía preguntas a Gino, quien iba explicándole todo lo que pedía. De repente se queda mirando fijamente una obra y dirigiéndose a Gino le dice: se parece a Irene Papas. Por si alguien del sequito no sabía de se trataba añadió. Es una estupenda actriz griega.

Podríamos seguir contando anécdotas surgidas durante las 38 ediciones de ARCO, hablar de las galerías que han participado y de los artistas que han mostrado sus obras, pero lo mejor de todo es visitarlo, estar allí. Les invito a hacerlo, seguro que no se arrepentirán.

 

Chus Roig en compañía de los artistas James Clar y Ola Kolehmainen, Arco Madrid 2012.

Chus Roig en compañía de los artistas James Clar y Ola Kolehmainen, Arco Madrid 2012.

Glenda León, Estridencia metamórfica por Andrea Violeta Rojas

La fantasía no es una forma de evadir la realidad, sino un modo mas agradable de acercarse a ella

Michael Ende.

 

Con objetos ordinarios llena su obra de cierta entelequia, casi utópica, por lo bien argumentada, esto ciertamente nos acerca a la realidad al observar su trabajo , donde su toque personal es distintivo, potestativo y ciertamente peculiar,  ya que con chicles masticados o sus mechones de cabello como materia prima,  logra crear elementos de intervención artística con una huella personal.

 

 

Luego de descubrir a muy temprana edad que su relación con el ballet venía directamente de la música, hace que este elemento de sincronía entre dos manifestaciones artísticas, que luego convertido en instrumento, direccione su carrera y se convierta en un componente representativo y reconocible en su obra. Deja ver que en el arte lo importante no es el material, sino el tratamiento que se le da a la obra. Glenda León reafirma eso con una nueva visión artística para nada reduccionista y más integrativa, multiconceptual, con cierta deconstrucción. Su continua búsqueda de cómo expresar estéticamente una experiencia la han llevado a diseccionar su arte de una manera poco general, percibe en los objetos más gráciles y banales una connotación metamórfica y filosófica, convirtiéndolos en espejo de su intención. Todo lo que ve, todo lo que encuentra, es un elemento para la representación de su obra. Su arte es terapia y su terapia es reclamo, y a la vez, ese reclamo, es el resultado final de una representación coetánea de elementos cotidianos que con un giro crean una experiencia que se mueve ante el conflicto, el mensaje, el espacio público y la intimidad.

 

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?‍? Tras su participación en la Bienal de La Habana con la instalación Mecánica Natural @glenda.leon emprende una reflexión dialéctica sobre la fragilidad y fuerza de la naturaleza. En un gesto simbólico de empoderamiento, la artista transforma el polvo de la ala de una mariposa en una galaxia imaginaria descubriendo su poder alegórico y desvelando lo invisible a nuestros ojos? ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ?#opening de #mecanicaceleste de @glenda.leon este VIERNES 15 a las 19:30h ?? entrada libre! ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ #next #exibition #glendaleon #galeriasenda #conceptualart #contemporaryart #latinamericanart #cubanartist #galeriasendaartist #artgallery #artistsoninstagram #art #barcelona

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Su manera de hacer fotografía parte de una intervención en el espacio público, insinuando el estado emocional del ser como participante y su conducta que es, por antonomasia, ambigua. Rasgos que se ven claramente en su obra Todas las Flores, (Habana, primavera 2002). En el año 2012, en su trabajo Escuchando el Silencio, se enfoca en ubicar objetos sobre un pentagrama como notas musicales, ese toque de intervención que realiza con sus instalaciones, la llevan a la manipulación e intervención de sus fotografías. Si bien, para ella, lo más ingenuo y fútil puede expresar algo tan complejo como es la calidad de una experiencia, se enfoca más en esa catarsis que surge entre la foto y su espectador donde una imagen tiene la facultad de germinar y expandirse como una raíz palpitante en publico o en privado, es tan potente como seductora, puede ser tan benévola como ingrata. Esa imagen, esos pixeles y esos puntos de luz, que luego se reflejan en tinta y papel, tendrán un momento, una personalidad, un olor, un tejido, un sonido y una identidad como la de un ser humano, donde hay que crear un nexo, ella logra hacer ese triángulo o trinomio que está conformado por el momento, el lente y la conciencia perceptiva. Y eso es algo que Glenda maneja con destreza.

 

Cada obra que hago, la pienso y la repienso mucho, para ver si me dice algo,  yo me ocupo mucho del concepto,  de lo que comunica esa obra, y le doy mucha vuelta, y sobre todo a través del titulo trato de asegurar esa comunicación, no quiere decir q me interese solo una lectura pero me interesa asegurar así el camino de esa obra si no la consigo.

Glenda León 

 

La artista juega a ser aquella que mira a través del pequeño agujero de una cerradura; husmeando, acechando escondida, esperando aquello que los demás no quieren que veas o no se atreven a mostrar hasta que ella logra ese develar intimo y hasta obvio. Demuestra que todos queremos ser un intruso en la intimidad: ya sea en la nuestra, en la de otros y en la de algo. Puede dar la impresión de que la artista no está presente, pero sí lo está. Completamente.

Exponer una imagen aislada y huérfana de argumento es fácil. Cuando esa imagen tienen un sentido aparentemente artístico, estilizado por un tratamiento cosmético e intelectual, se consigue una especie de sinestesia conjugada en el marco del ser, un ser que es, por naturaleza, regido por mediaciones. Busca que su obra vaya adquiriendo alcance, con el objetivo de lograr incentivar las emociones del espectador creando un toque de seducción que, tal vez, modifique la forma de ver el mundo y junto con elementos sonoros, los cuales predominan en su obra, van marcados por el interés de la artista en el potencial que tienen al generar una eufonía, pero a su vez de condición visual y con la búsqueda ese equilibrio, queda claro que Glenda no siempre interviene en el hecho,  pero deja constancia de el.

 

  ~ Andrea Violeta Rojas

Zosen y Mina Hamada presentan ¨Una Mina de Color¨, un proyecto participativo a gran escala en el barrio de La Mina, Barcelona

«Desde hace tiempo nos rondaba la idea de pintar un gran mural en el barrio de La Mina, para darle color a las calles y visibilidad a la comunidad».

Zosen creció en Sant Adrià del Besós y allí empezó a hacer sus primeros grafitis y murales. Al cabo de los años logró viajar por el mundo y dejar su huella por diferentes ciudades de América del Norte y del Sur, Europa y Asia. Muchos de esos murales en colaboración con la artista japonesa Mina Hamada, la cual al llegar a Barcelona en el año 2009 le llamó la atención que hubiera un barrio con su nombre y desde ahí empezó a fraguarse esa idea.

En el verano de 2018 Zosen y Mina empezaron a hacer talleres con algunas entidades que trabajan con jóvenes del barrio para poder acercarles su arte mural y la propuesta de crear un mural participativo con las ideas de todos. El primer taller se realizó en l’Associació Casal Infantil de La Mina, dónde los niños y niñas pintaron sus ideas y sueños de cómo imaginaban La Mina del futuro. En otoño se continuaron los talleres con las entidades Salesians Sant Jordi (Grupo Unión) y el Casal dels Infants. En los talleres participaron jóvenes de diferentes nacionalidades y culturas, los cuales son vecinos de La Mina y el Besòs y demuestra la variedad multicultural del barrio. Los artistas Zosen y Mina recogieron las ideas que dibujaron y pintaron todos los participantes de los talleres, y a partir de ahí empezaron a crear la propuesta para el boceto del mural.

Un barrio dónde la diversidad cultural está presente, el flamenco, el mar y los planetas que forman parte de los nombres de las calles y componen la galaxia de La Mina.

Los niños participantes de los talleres cuándo se les preguntó qué deseaban o cómo imaginaban su barrio del futuro la mayoría coincidió en valores como: la convivencia, el respeto entre las diferentes culturas, dar visibilidad dentro de la sociedad a las personas que viven en el barrio, la paz, la naturaleza, espacios verdes, la amistad, el amor, la familia y la cultura.

Zosen y Mina pintaron este mural durante el mes de Enero de 2019 en la pared medianera del edificio de vecinos de la calle Estrellas enfrente del Polideportivo municipal y el Centro Cultural Gitano; creando el primer mural de gran formato en La Mina y que ahora se puede ver desde varios puntos como la Ronda del Litoral, el tren de cercanías o caminando desde la calle.

 

 

Este proyecto ha sido posible gracias la colaboración entre el Ajuntament de Sant Adrià del Besós, la asociación El Generador, el apoyo del Ecoparque del Mediterráneo, las entidades que trabajan con los jóvenes del barrio y los artistas Zosen y Mina Hamada.

Agradecimientos:

Associació Casal Infantil de La Mina

Salesians Sant Jordi (Grupo Unión)

Casal dels Infants

Centro Cultural Gitano

Profesora Chuchu

Rafael Perona

Manuel Fernández

Karulo Abellán

Sra. Carmen

Juan Carlos Ramos

 

Dirección: Germán Rigol

Música original: Falete Perona

Sonido y entrevistas: Germán Rigol y Zosen

Edición y fotografía: Germán Rigol

Peter Halley presenta «Heterotopia I» en la Bienal de Venecia 2019

Según el filósofo francés Michel Foucault, las heterotopias son mundos entre mundos, que reflejan pero perturba lo que se encuentra en el exterior. Son espacios que de algún modo, son transgresivos, o “otros”: intensos, contradictorios o transformadores. Foucault provee ejemplos: barcos, cementerios, prisiones, jardines de la antigüedad, ferias, baños Turcos, y mucho más.

Dentro del espacio de exhibición de cuarenta metros de largo, en la Academia de Arte, Peter Halley ha creado una secuencia de habitaciones temáticamente variadas que progresan en un santuario abovedado. Este laberinto parecido a un videojuego se desarrolla de una habitación a otra, combinando elementos de la arquitectura clásica como las acanaladuras, los cenotafios, y un frontón roto, con impresiones digitales del tamaño de una pared, matrices de LED que cambian de color, y una escultura a gran escala cortada con láser.

Para enriquecer más el lenguaje de esta narrativa, Halley invitó artistas americanos como Lauren Clay, R.M. Fisher, y Andrew Kuo para contribuir en la instalación. Trabajando con murales de pared a pared impresos digitalmente, Lauren Clay y Andrew Kuo crearon habitaciones separadas realizando sus propias visiones individuales. R.M. Fischer produjo la escultura totémica iluminada en el santuario que culmina la instalación. Además, la escritora con sede en París, Elena Sorokina, ha contribuido con los textos originales de los muros.

Francis Ruyer expone “Hurricane/Time/Image”. Una alusión de la experiencia humana y el uso de la tecnología

La exhibición “Hurricane/Time/Image” desvía una nueva línea de comprensividad alrededor de la práctica de Francis Ruyter. Comisariado por Mohammad Salemy, la exposición consiste en un ensamblaje de dibujos, pinturas y objetos, que fechan de 1990-94 y 2015-19. El proyecto se realiza en FRANZ JOSEFS KAI 3, un espacio de exhibición programado en paralelo al Angewandte Innovation Lab, un programa de la Universidad de las Artes Aplicadas en Viena, Austria. El proyecto se inauguró el 10 de abril y permanecerá operativa hasta el 9 de mayo.

“Hurricane/Time/Image” está destinado a interrumpir narrativas artísticas, estética y desarrollos de la carrera de Ruyter, al igual que condiciones sociales que envuelven su producción artística y subjetividad específica para el artista. Esto sugiere que la fuerza caótica de la tecnología siempre está presente en la obra de un artista, reorganizando la relación con el pasado, el presente y el futuro hacia nuevas constelaciones. En vez de usar el trabajo reciente para dar sentido a la práctica temprana, Ruyter da luz a preocupaciones incrustadas, temas y motivos que han estado resonando en la práctica del artista desde las etapas más prematuras de su carrera.

Desde 2009, Ruyter ha estado centrándose en su trabajo con fotografías que encontraba en los archivos digitales de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos usando la palabra clave “máquina”. Este filtro particular destaca como los pensamientos del artista sobre las máquinas han informado su obra desde que realizó sus dibujos y pinturas al inicio de los años 90. De ese modo, los trabajos más antiguos señalan la transformación de los medios analógicos a los digitales, y la persistencia de las arcaicas tecnologías de presentación y modelaje en ese nuevo mundo digital. Por otro lado, los trabajos más nuevos van más allá de investigar lo abstracto, lo geométrico y, finalmente, la esencia inhumana de la representación. La exhibición resalta la visión mental hacia las conexiones entre el arte y los medios tecnológicos, insistiendo en el rol primario de pintar al mediar las similitudes y diferencias.

El resumen abstracto de la exposición de lo analógico, lo digital y lo algorítmico se asemeja a una transformación igualmente importante en la propia vida del artista. En 2016, Ruyter empezó una transición de género. A este aspecto, el trabajo de Ruyter, tanto del pasado como del presente, puede ser considerado una petición para apartar la pregunta de la identidad humana y comprender las cualidades del género. Desde este ángulo, el hilo más fuerte que une las obras anteriores del artista a su práctica más reciente, es la lucha por aislar las apariencias “naturales” de la representación analógica, centradas en el ser humano, desde su realidad inhumana y cibernética. La exposición no enfatiza la experiencia humana a favor de cambios caóticos y cósmicos que están en el corazón de la evolución del lenguaje, la razón y la lógica entre animales, humanos y máquinas por igual.

Mohammad Salemy es un artista con su taller en Berlín, también es crítico y comisario en Canadá. Cursó sus estudios de máster en crítica y comisariado en la Universidad de British Columbia. Como artista, ha presentado su trabajo internacional y nacionalmente, especialmente en Ashkal Alwan (Beirut, 2015), Witte de With (Rotterdam, 2015) y Robot Love (Eindhoven, 2018). Sus escritos han sido publicados en las plataformas E-flux journal, Flash Art, The Third Rail, Brooklyn Rail, Ocula y Spike. Y como comisario, Salemy ha trabajado en exposiciones en el Tranzit Display (Praga, 2016), además de que su experimento “For Machine Use Only” fue incluido en la XII edición de la Bienal de Gwangju (2016). En 2018, Salemy fue comisario en el Sofia Queer Forum con colaboración de Patrick Schabus en la sucursal de Vaska Emanouliva en la Galería de Arte de la Ciudad de Sofía.

 

 

 

 

Glenda León presenta “Mecánica Natural” en la Bienal de la Habana 2019

La artista se encuentra presentando en el marco de la XIII de la Bienal de la Habana, Cuba, la magnífica instalación intitulada “mecánica Natural” (del 12 de abril al 12 de mayo).

Glenda León convierte pequeños detalles en preguntas radicales sobre nuestras existencias. Su trabajo alude a las cualidades sensibles de la vida humana mediante un enfoque en cosas que, en apariencia, carecen de importancia y que ella transforma en potentes cajas de resonancia de los problemas de nuestro tiempo. A través de metáforas sensoriales, la artista abre grietas de empatía en nuestra experiencia cotidiana y analiza las relaciones entre el cosmos y los seres vivos.

Mecánica Natural es una clara expresión de la estrategia artística por antonomasia de Glenda, ya que representa una visión trascendental en objetos aparentemente insignificantes. En la instalación, los árboles aparecen como hallazgos familiares que regresan una y otra vez a través del espacio. Esta familiaridad hace que la obra parezca abierta a una lectura inmediata, solo para revelar después un sugerente dédalo de referencias cruzadas. En un examen más detenido, resulta claro que no contemplamos siempre el mismo tipo de árbol. Este símbolo ancestral de la vida ecológica se desdobla en una dualidad desconcertante y es tanto víctima como verdugo. Vemos uno destruyendo un automóvil de tamaño real, mientras que otros, tendidos, sirven como autopista silenciosa para una infinidad de vehículos en miniatura.

A medida que nuestros sentidos se internan en este enigma apocalíptico, adquirimos consciencia de la mecánica que rige nuestra comprensión. Al alternar entre la macro y la microescala, la artista introduce una anomalía en nuestras expectativas, la cual nos permite observar las formas preconstruidas de la interpretación que dirige nuestro pensamiento.

Aquí queda expuesta la tensión entre la potencia de los fenómenos naturales —por ejemplo, los huracanes, tan conocidos en Cuba— y la idea de la naturaleza construida por los humanos. Este desacuerdo, inherente al título de la instalación, abre una herida: si la mecánica es una expresión de la inventiva y la consecuencialidad humanas,

¿cómo puede coexistir con la naturaleza y su supuesta impredictibilidad? ¿Son nuestras epistemologías de la naturaleza las adecuadas para establecer una relación bien articulada con ella?

Los árboles muertos en el centro de la instalación atraen nuestra mirada y la guían a lo largo de sus magníficas curvas. Durante este proceso surgen más preguntas: ¿A dónde van los automóviles de juguete que, como hormigas sumisas, avanzan de manera ordenada hacia el vacío? ¿Es esa la misma dirección en la cual nosotros, como sociedades humanas, nos estamos precipitando?

Las hormigas prosperan en comunidades eusociales con reglas colectivas que definen sus relaciones con otros seres vivos. Al aprender cómo coexistir de manera provechosa con su entorno, desarrollan colaboraciones vitales con otras formas de vida. La base esencial de esto es lo que las comunidades indígenas andinas cultivan como vincularidad; es decir, la conciencia de que todos los seres vivos están interconectados, de que el bienestar de uno está intrínsecamente relacionado con el bienestar de los demás. Se trata de una forma de empatía ecológica primordial para todos los sistemas bióticos.

Mecánica Natural constituye un recordatorio de dicha interconexión, la cual, a su vez, es fundamental en todo el trabajo de Glenda León. Esta interacción se manifiesta en obras como Cada Respiro (2003), una pieza de video en la cual el sutil y simple acto de respirar pone en sincronía a la artista y al espectador con el universo, o Las Formas del Instante (2001), una serie fotográfica en la cual unas barras de jabón, gastadas e imperfectas se alzan como frágiles monumentos a los efímeros momentos de la vida cotidiana.

Además de hablar de ecología planetaria, Mecánica Natural también articula una relación in situ con el espacio en el cual se presenta, evocando la historia de la Nave Línea y 18, una estación de tranvía que cayó en desuso debido a la primacía del transporte en automóvil y autobús. Por último, la instalación materializa la lógica de la explotación ecológica enraizada en el mismo centro de nuestras sociedades dominadas por el neoliberalismo petrolero. Tenemos ante nosotros el desastre. Pero es, simplemente, el reflejo de nuestra concepción imperfecta de la naturaleza.

Ilaria Conti

Behind the Walls, la nueva cara de Plensa en el Rockefeller Center

El Rockefeller Center se transforma en un espectacular parque de esculturas para dar paso a la Frieze Sculpture 2019, una exposición monumental que fusiona arte y arquitectura en el corazón de Nueva York. Desde el 25 de abril hasta el 28 de junio de 2019, este icónico edificio albergará una colección única de veinte impresionantes obras de artistas de renombre internacional, como Jaume Plensa, Goshka Macuga, Ibrahim Mahama, Joan Miró, Paulo Nazareth, Sarah Sze y Hank Willis Thomas, entre otros.

Uno de los puntos destacados de la exhibición es la imponente escultura «Behind the Walls» de Jaume Plensa, una figura de una niña de 7.5 metros de altura hecha de resina blanca, con las manos cubriéndole los ojos. Situada en la entrada de los Channel Gardens en la Quinta Avenida, esta obra invita a los espectadores a reflexionar sobre la ceguera autoimpuesta y la necesidad de enfrentar la realidad. Para Plensa, la pieza es una representación directa de cómo, a veces, nos cerramos al mundo que nos rodea para sentirnos más cómodos, y espera que la obra funcione como un espejo para los espectadores, incitándolos a examinar sus propias vidas y elecciones.

La curaduría de la Frieze Sculpture 2019, a cargo de Brett Littman, director del Garden Museum, ha logrado crear una experiencia artística envolvente que atrae a visitantes de todas partes. Aunque inicialmente dudaba en colocar la escultura de Plensa en esta ubicación, Littman reconoció que era el lugar perfecto para esta obra provocadora, capaz de despertar la curiosidad y la introspección en aquellos que la contemplan. Además de «Behind the Walls«, las obras de otros destacados artistas internacionales adornan los alrededores del Rockefeller Center y los distintos lobbies de los edificios circundantes, creando un paisaje urbano lleno de arte y significado. Esto ha sido gracias a la asociación de Frieze New York y la compañía inmobiliaria Tishman Speyer, que abrirá las puertas de estos espacios emblemáticos para llenarlos con la monumentalidad de las veinte piezas expuestas.

«Es casi la manera en la que yo me siento cada mañana» manifestó Littman. «Tú pones tus manos sobre tus ojos y piensas: No puedo creer que tengamos que lidiar con otro día como este”».

Por su parte, Jaume Plensa confiesa que es una pieza muy directa. «En muchas ocasiones estamos cegándonos con nuestras manos para sentirnos en una posición más cómoda». En un nivel personal, el artista espera que la obra pueda funcionar al espectador como un espejo en el cual «puedas mirar dentro de ti y pensar en tus opciones, tus aptitudes, lo que estás haciendo en tu vida».  (Quinn, 2019)

Desde la grandiosidad de las obras de Ibrahim Mahama hasta la delicadeza de las creaciones de Joan Miró, cada pieza en exhibición ofrece una perspectiva única sobre temas que van desde lo personal hasta lo político, lo espiritual y lo social. Es una oportunidad única para sumergirse en el mundo del arte contemporáneo y explorar las diversas formas en que los artistas interpretan y responden al mundo que los rodea.

Frieze Sculpture 2019 en el Rockefeller Center es mucho más que una simple exposición; es un testimonio del poder del arte para inspirar, provocar y transformar, y una celebración del papel fundamental que juega en nuestra sociedad. Hasta el 28 de junio, los visitantes tienen la oportunidad de ser parte de esta experiencia única que fusiona la belleza estética con la reflexión profunda, en el corazón de la Gran Manzana.

Gino Rubert presenta SÍ, QUIERO

Gino Rubert celebra la publicación de su nuevo libro Sí, quiero editado por Lunwerg con textos e ilustraciones del mismo Rubert. 
La Infancia es un lugar de cartón piedra donde aprender leyes y jerarquías. Hasta que llega el deseo y arrasa con todo.
A través de unas imágenes turbadoras y de un texto ácido y tierno a la vez, Gino Rubert pone en escena un insólito y emocionante retrato de las relaciones sentimentales.

Sí, quiero es un canto a la vida, al amor y a la creación Un viaje a un universo de personajes excéntricos e imprevisibles, que luchan por sobrevivir a la tiranía  de sus pasiones.