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Galeria SENDA presenta Fluctus, un nuevo proyecto de Xavi Bou que condensa, en imágenes suspendidas, los primeros segundos del vuelo de un ave. Grabadas a supercámara lenta desde un punto de vista cenital, las obras revelan la singularidad de cada gesto, la estructura íntima del movimiento y la diversidad morfológica y cromática de cada especie.
A diferencia de sus célebres Ornitografías, donde el interés se centraba en el vuelo colectivo y la interacción entre individuos, Fluctus desplaza la atención hacia el cuerpo singular. Al aislar al ave sobre fondo blanco o negro, Bou pone en valor la riqueza de sus formas y colores, que en el vuelo grupal tienden a diluirse. El cuerpo se convierte así en trazo vivo: una figura en transición entre impulso y dirección, entre tierra y aire.
El título, del latín fluctus (oleaje), remite a la expansión temporal del gesto. Cada imagen funciona como una onda suspendida que condensa pasado, presente y futuro, activando una mirada desacelerada que invita a observar lo que habitualmente pasa desapercibido. Más que congelar un instante, Bou construye una temporalidad fluida: una forma de ver el tiempo como coreografía natural.
Realizado en colaboración con ornitólogos y centros de recuperación de fauna, el proyecto garantiza un enfoque ético y respetuoso: las aves son grabadas en el momento de su liberación, en condiciones controladas y seguras. Fluctus se concibe como una colección en crecimiento, donde cada imagen se presenta impresa a escala real, evocando los antiguos gabinetes de curiosidades.
En diálogo con la tradición de estos gabinetes —no como acumulación de rarezas, sino como dispositivos de interrogación visual—, Bou propone una experiencia que disuelve las fronteras entre arte, ciencia y tecnología. Sus imágenes no documentan, sino que revelan: coreografías invisibles, trayectorias que escapan a la mirada ordinaria, patrones que nos recuerdan que el mundo natural no es un objeto de control, sino un territorio sensible donde todo está en relación.
En un tiempo marcado por la crisis ecológica y la aceleración tecnológica, Fluctus es una llamada a la empatía perceptiva. Una invitación a mirar con otros ojos, a pensar en los animales no como símbolos o criaturas exóticas, sino como compañeros de existencia con los que compartimos un planeta y un destino común.

























































































